RetrocesoA&ONº 222/20-VII-2000SumarioIglesia en MadridContinuar
Apertura de la causa de canonización del Fundador de las Hermandades del Trabajo
Don Abundio García Román hacia los altares
La causa de canonización del padre Abundio García Román, Siervo de Dios y fundador, en 1947, de lasHermandades del Trabajo, quedó abierta el pasado sábado día 15 de julio con el acto de apertura, presidido por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, en un repleto salón de actos, en el Seminario Conciliar de Madrid. El postulador de la causa, el padre Fernando Rojo Martínez, pidió se procediese a la incoación del proceso. A continuación, el cardenal Rouco Varela, el sacerdote delegado, don Joaquín Martín Abad, y el promotor de Justicia, don Ernesto Berzosa, examinaron este mandato postulario exhibido, y lo admitieron como legítimo. En la misma mesa, se encontraban sentadas las otras dos miembros de la Comisión Delegada, doña Carmen Sánchez-Lauhlé y doña Carmen Cebader, ambas Notarias Actuarias en esta causa. El canciller secretario, don José Luis Dominguez Ruiz, dio lectura del Rescripto de la Congregación para las Causas de losSantos, de enero de 2000, por la cual laSanta Sede comunica que no existe obstáculo alguno para la introducción de la Causa. El cardenal arzobispo de Madrid confirmó el nombramiento de los miembros designados en la Comisión Delegada para la instrucción de este proceso. Tras presentar su juramento prescrito, el Postulador de la Causa entregó la lista de los 55 testigos. Se dieron a conocer ya las primeras citaciones: el Promotor de Justicia y monseñor Algora Hernando, obispo de Teruel y Albarracín, quienes comparecerán el próximo día 2 de septiembre.
El cardenal de Madrid señaló que este sacerdote diocesano vivió su vocación con un dinamismo apostólico que rememora el de los Doce. Asesor eclesiástico de los sindicatos e inmerso en los problemas del mundo del trabajo, vivió allí la esperanza de la salvación, en los años en los que la cuestión obrera llegó a su punto álgido. A través del momento en el que le tocó vivir llevó allí la señal de la cruz y la esperanza.

Benjamín R. Manzanares