RetrocesoA&ONº 222/20-VII-2000SumarioLa fotoContinuar

Las cortas vacaciones del Papa

Sólo diez días ha tenido Juan Pablo II de vacaciones este año. Bromeando se puede decir que es su impuesto del Jubileo. La audiencia general del miércoles 5 de julio fue la última antes de las vacaciones veraniegas. Todo estaba preparado en los Alpes italianos del Valle de Aosta para acoger a Juan Pablo II por octava vez consecutiva. Hay una novedad: le esperaba una nueva casa en el pueblecito de montaña de Introd. Hasta ahora descansaba en un pequeño chalet de piedra; este año habita una casa de dos pisos con la típica arquitectura de la zona: un ascensor le evita tener que subir, como en años anteriores, las escaleras. Desde su ventana el Santo Padre puede admirar el Mont Blanc, el Gran Paraíso, el Monte Rosa, el Gran Combin y la punta Chaligne. Lo que más le gusta al Papa de este rincón es el silencio y la paz. Ha vuelto, como en la foto, a recorrer los lagos y a detenerse en oración ante las montañas, y a conversar, al regreso a casa, con los lugareños, que vuelven de sus faenas del campo. Con mimo le han preparado toda una serie de itinerarios que permanecen secretos. El día 10 ya llegó al valle, veinticuatro horas después de haber visitado la cárcel romana de Regina Coeli. Estará en Introd hasta pasado mañana. Luego retornará al trabajo ordinario en Castelgandolfo y en Roma. ¡Felices vacaciones, Santo Padre!