|
|
|
|
|
Dentro de la excepcional serie de Vidas de Cristo, que Edibesa está poniendo al alcance de los lectores desde hace algunos meses, acaba de editar dos particularmente interesantes: la tradicional del padre Remigio Vilariño, que prácticamente ha acompañado la vida de las últimas generaciones en los hogares cristianos, y otra titulada Memorias de un reportero de los tiempos de Cristo, que acaba de escribir el famoso jesuita mejicano padre Carlos Mª de Heredia. De la primera, por conocida, huelga todo comentario. La segunda, a pesar de sus más de mil páginas, se lee como una novela. El autor ha logrado algo nada fácil: contar toda la vida de Jesús y su mensaje evangélico con la fluidez y el interés de la mejor novela actual.
Una inmensa cultura bíblica e histórica va de la mano de los recursos periodísticos más actuales para conseguir centrar la atención del lector que sale hacia Palestina desde las oficinas del Boston Graphic, y que se embarca, con Travelers Cheques, desde Nueva York hacia Oriente Medio. El Evangelio es igualmente válido para el monasterio sinaítico de Santa Catalina que para los rascacielos de Chicago o las pirámides de Egipto. Y a la Buena Noticia le va que ni pintado el lenguaje propio de las noticias. Perdidas? Quizás ésta es la palabra clave (por eso el autor la pone entre interrogantes) del título de este libro, que acaba de editar Edibesa, sobre cuatro problemas que son otros tantos puntos clave de nuestra sociedad actual: divorcio, aborto, natalidad y educación. |
![]() |
|
El autor, Luis Riesgo, tiene un bien ganado prestigio, sobradamente reconocido, en el campo de la psicología y, de manera especial, en todo cuanto afecta a la vida y a la familia. Un lema evangélico campea desde las primeras páginas del libro: La verdad os hará libres. Ante el drama y la ruptura que supone el divorcio, ante el lacerante problema del aborto, ante la creciente problemática de la baja natalidad y ante la fundamental cuestión de la educación, surge la pregunta que no pocos se hacen en este momento: ¿Son cuatro batallas perdidas? El autor, desde su fe cristiana, aplica el sentido común de la esperanza, que es la actitud más responsable frente a tanta dimisión a priori y frente a tan lamentable resignación pasiva, como por desgracia se da hoy entre nosotros.
Frente a esas lacras de nuestra sociedad es indispensable, para poder dar razón de nuestra esperanza cristiana, saberse la asignatura, conocer a fondo los problemas reales, no hablar de oídas y no permanecer de brazos cruzados. Para ello, estas páginas, llenas de sensatez, ofrecen luz a la inteligencia y al esfuerzo de padres y educadores, al servicio, justamente, de esa verdad que nos hace libres. |
![]() |