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En particular explicó en el Fórum de Tirana el arzobispo de Scutari, se han reforzado las relaciones entre las comunidades católicas, y se han intensificado las relaciones ecuménicas e interreligiosas. Entre los acontecimientos más importantes que está viviendo la Iglesia en Albania en este Año Santo, el arzobispo subrayó la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, en la que participarán 200 jóvenes albaneses, en Roma, el próximo mes de agosto. Al ilustrar, en el Fórum, la manera en que su Iglesia albanesa vive el llamamiento a la conversión que hace el Jubileo, monseñor Massafra afirmó: La memoria histórica del pasado de fe, de testimonio y de martirio debe ayudar a superar las dificultades del tiempo presente y dar la fuerza para comenzar de nuevo sobre el ejemplo de los testigos de la fe, con nuevas formas.Al pueblo desanimado, que lamentablemente llena los muelles de los que zarpan las lanchas motoras rumbo hacia las costas de Italia para buscar una vida mejor en la Europa rica, añade el arzobispo, hace falta darle razones para quedarse. Pero también es necesario no condenar a quien se ha ido, y apoyar a quien, siendo más débil, corre el riesgo de ser explotado. Entre las prioridades de la pastoral de la Iglesia albanesa está su misión de anuncio, con su pobreza de medios, que llegue a todos, en especial a quien está más alejado, a las aldeas abandonadas, a las periferias de las ciudades, a quien ha perdido la esperanza. Una pastoral que anuncie la paz contra las venganzas de sangre. Y que apunte también a la Universidad, al diálogo con los intelectuales y a la presencia en el mundo de las comunicaciones sociales, para no correr el riesgo de volver a ser de nuevo Iglesia del silencio, concluye monseñor Massafra. |
| Tras la segunda guerra mundial, la Iglesia católica en Albania sufrió una tremenda persecución por parte del régimen comunista de Enver Oxha. Centenares de sacerdotes fueron asesinados o encarcelados. En 1967 se promulgó una Constitución que hacía de Albania el primer país ateo del mundo.
Este renacimiento de la Iglesia en Albania, en medio de la complicadísima transición democrática que experimenta, tuvo su momento simbólico el pasado 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo, cuando fueron ordenados los primeros cinco sacerdotes que han estudiado en el seminario interdiocesano de Scutari. El arzobispo, monseñor Angelo Massafra, confirió las ordenaciones en la catedral. Más tarde declaró a la agencia Fides: Éste es un día histórico para Albania. La ordenación de cinco nuevos sacerdotes muestra que la difusión del Evangelio es posible a través de las vocaciones locales, a pesar de los problemas del país. Uno de los nuevos sacerdotes, Simon Kulli, contaba así su experiencia: Fui bautizado en secreto por una monja, sor María. Un día me pidió que besara un crucifijo. Cuando le pedí que me explicara quién era el hombre de la cruz, sor María me explicó el significado de la fiesta de Pascua: la muerte y la resurrección de Jesús. Aquel momento marcó un gran cambio en mi vida de fe, dándome una gran alegría. Monseñor Massafra indicó que las ordenaciones son un signo de esperanza, que muestra cómo la Iglesia albanesa está creciendo rápidamente tras muchos años de ateísmo estatal y martirio. La última ordenación sacerdotal en una diócesis albanesa fue en 1991, inmediatamente después de la introducción de las instituciones democráticas. Entre los cinco nuevos sacerdotes había dos franciscanos, demostrando la revitalización que experimenta la Órden en suelo albanés. La última ordenación de un franciscano albanés tuvo lugar hace 44 años, en 1956. Avvenire-Alfa y Omega |