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El pasado martes se despidió el programa de cine presentado por Cayetana Guillén Cuervo, hasta el próximo octubre en que volverá a la pequeña pantalla apostando fuerte por el cine iberoamericano.
En esta última emisión, grabada en el teatro de la Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, se celebró el primer concurso nacional Versión Española-Sgae de Premios a los cortometrajes producidos en el último año, que ha supuesto un claro apoyo a un género que está demostrando gozar de buena salud en España. A lo largo de la misma se fallaron tres premios oficiales, dotados con tres, dos, y un millón de pesetas respectivamente, concedidos por un jurado de directores de prestigio, y un cuarto premio elegido por los espectadores del programa. Cayetana Guillén Cuervo moderó un breve coloquio en el que participaron, entre otros, los ganadores de los Premios Versión Española, que permitía al público hacerse una idea de cuáles son los engranajes que sostienen la peculiar industria del corto, las fatigas, los méritos, así como las a veces tortuosas vías de financiación, atravesadas por todos aquellos profesionales que pretenden, con esta carta de presentación, hacerse un hueco en el mundo del cine. El programa, que desde sus comienzos se ha dedicado a la promoción de nuestro cine, ofrecía finalmente un balance optimista con respecto a las producciones de la última década, haciendo mención, por boca de los propios espectadores, de películas como Solas, de Benito Zambrano; La buena estrella, de Ricardo Franco; Tesis, de Amenábar; o la que nueva y tan polémicamente ha sido considerada como la mejor película de los noventa, Todo sobre mi madre, de Almodóvar, que acudió a recoger el premio que se le otorgó, haciendo gala de un excelente humor. Esperemos que no se equivoquen, y que nuestra industria cinematográfica continúe dando sus frutos, y abriendo sus puertas a todos aquellos jóvenes directores y directoras que se dejan literalmente la piel para hacernos partícipes de las historias, y en las que no todo es igualmente válido, que desean contar. Patricia López Schlichting |