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La temporada 2000-2001 comenzará con caras nuevas en los palcos de los dos grandes. Los dos únicos clubes de fútbol españoles que no fueron obligados a convertirse en sociedades anóminas deportivas, cuyos socios conservan, por tanto, el privilegio de elegir a su presidente democráticamente, han apostado por el cambio, radical en el Real Madrid, y obligado y continuista en el Barcelona.
Lorenzo Sanz planteó su campaña con los triunfos deportivos por bandera. La primera frase de su programa electoral decía así: El palmarés alcanzado con el primer equipo de fútbol del Real Madrid durante los cuatro años del mandato de Lorenzo Sanz no tiene comparación en ningún club del mundo. Mientras, su rival trazaba una concienzuda campaña con tres ejes: reducir la deuda, estimada por el aspirante en 43.000 milones de pesetas, fichar a los mejores jugadores del mundo y volver a hacer del Real Madrid una institución de prestigio internacional. Todo ello se resume en tres palabras clave: gestión, Figo y prestigio, que Florentino Pérez y los miembros de su candidatura han repetido hasta la saciedad. Porque, si importantes han sido los conceptos, el método ha resultado decisivo. Pérez sabía que había perdido las últimas elecciones en el voto por correo. En esta ocasión, los tres mil votos de ventaja que ha sacado a Sanz por este procedimiento han sido los que han decidido las elecciones. Los miembros de su equipo han ido, socio por socio, pidiendo el voto. Por teléfono, visitando sus casas, en el estadio. Ha sido prácticamente un acoso al madridismo en busca de votos, y el madridismo ha dado la espalda al Presidente que rompió la barrera mítica de las seis Copas de Europa. El nuevo máximo mandatario del Real Madrid se ha puesto a trabajar de inmediato para cumplir sus promesas. Florentino Pérez, madrileño de cincuenta y tres años, ha pasado en su vida profesional por la Universidad, la política y la empresa privada.Está acostumbrado a manejar una sociedad que factura 560.000 millones de pesetas al año y obtiene 20.000 millones de pesetas de beneficio. La distinción como mejor empresario del año 1999 le acredita como gestor. Su primera decisión en el club ha sido hacer una auditoría, para fijar su punto de partida y, de paso, confirmar la deuda del club y esclarecer algunos puntos pendientes de la anterior gestión. Después se pondrá a trabajar, según ha prometido, dejando hacer a los técnicos en lo deportivo y evitando la presencia continua en los medios de comunicación. Tiene previsto fichar a un portavoz que bien podría ser Ramón Calderón. Florentino Pérez pretende ejercer la presidencia recuperando los modos y comportamientos que siempre han imperado en el club. Quiere recuperar las formas y sanear las maltrechas arcas del Real Madrid. Para ello ha diseñado un plan que pretende incrementar los ingresos por merchandaising y televisión. Tiene cuatro años por delante para cumplir su programa. Con él viajan otros dos conocidos empresarios, Juan Abelló y Fernando Fernández Tapias, que ejercerán como Vicepresidentes. Con ellos viajan también las ilusiones de más de cincuenta mil socios. No deja de ser significativo que en un club deportivo manden empresarios. Toda una radiografía. RELEVO EN CAMP BARSA El cambio de Presidente en el Fútbol Club Barcelona ha sido muy diferente. La decisión de José Luis Núñez de abandonar la presidencia tras 22 años al frente del club, dejó el camino abierto a su vicepresidente, Joan Gaspart, para lanzarse inmediatamente como primer aspirante a la sucesión. Su rival más directo, el publicista Luis Bassat, se convirtió en abanderado del cambio. La lucha entre uno y otro candidato se planteó desde un primer momento, pero en el Camp Nou parecía que las elecciones iban a ser más abiertas. Dos hombres que se han cruzado duras acusaciones durante quince días. Bassat atacó, una y otra vez, por el lado económico, acusando a Gaspart de ser el continuador de una mala gestión económica, que ha influido en los resultados deportivos. Gaspart no ha querido entrar en este terreno. Más temperamental que su rival, ha llevado el debate hacia el lado sentimental, situándose como el primer aficionado y asegurando que el Barcelona es el mejor club del mundo. El fichaje de Figo por el Real Madrid le llevó, durante la campaña, a recuperar su talante afirmando que, con el dinero del traspaso de Figo, podemos fichar a Roberto Carlos y al portero..., ¿cómo se llama? Casillas; pues a ése. Para chulos, nosotros. Bassat apostó por repetir la táctica que le dio el éxito a Florentino Pérez y puso sobre la mesa los nombres de Zidane y Gerard; pero, además, se aseguró el apoyo del ex-futbolista Chiqui Beguiristáin, y del mismísimo Johan Cruyff, cuyos sentimientos hacia Núñez y Gaspart son de sobra conocidos. Ha tocado todos los frentes para tratar de reducir la gran distancia que, según los sondeos, le separaban de su rival. Todo fue inútil. Los socios del Barcelona, que acudieron a votar en un número muy superior al esperado, habida cuenta de que no había posibilidad de votar por correo, apostaron por un cambio continuista. A Núñez le sucede su eterno segundo, con la promesa de mantener las cosas buenas y mejorar las mejorables. Con la intención de mantener a Serra Ferrer en el banquillo y fichar a Alfonso, Petit y Obermans, con la asesoría deportiva de Carlos Rexach, y, eso sí, con una fuerte oposición que se ha plasmado en casi veinte mil votos en contra. Ahora sólo queda comprobar si el nuevo cargo cambiará el talante de Joan Gaspart, o seguirá regalándonos su habituales muestras de forofismo en el palco y de vehemencia en las declaraciones. Se cierran así dos largos ciclos al frente de los dos clubes más importantes de España y de los más grandes de Europa. Los 22 años de Núñez en la presidencia han marcado una época en el Barcelona. Los 15 de Sanz en el Madrid, diez como Vicepresidente y cinco como Presidente, han visto pasar a tres generaciones de grandes futbolistas. A sus sucesores les corresponde ahora corregir sus errores y mejorar sus aciertos, tarea difícil para ambos, sobre todo si se tiene en cuenta que cada año sólo puede haber un campeón. Javier Bosque |
| ¿Cómo se prepara la jornada final?
Hay muchas novedades. La primera es la apertura de todas las diócesis de Italia a la acogida de los jóvenes. En realidad, ya la Jornada de París fue precedida de la peregrinación de los jóvenes a las diócesis de acogida. A partir de esta experiencia, todas las diócesis de Italia acogerán, entre el 12 el 15 de agosto, a millares de jóvenes de otros países. Recientemente, me he entrevistado con un responsable de la diócesis de Vasto que, en esos días, acogerá a dos mil jóvenes, franceses en su mayoría, pero también canadienses, libaneses y españoles. Serán hospedados por las familias de la diócesis. Lo mismo sucederá en cada diócesis italiana. Una iniciativa que implica no sólo a las estructuras eclesiásticas, en cuanto instituciones, sino a las familias y a las parroquias. Todos deben hacer algo para coger a estos jóvenes, y así se celebrará la universalidad de la fe en cada diócesis. Italia estará implicada de manera capilar en estos días previos, con la presencia de jóvenes provenientes de diversas partes del mundo. En cuanto a la Jornada Mundial de los Jóvenes, empezará el 15 de agosto, por la tarde, con el rito de acogida del Santo Padre. Prevemos una afluencia de unas 250.000 personas. Tras la acogida, comenzarán los tres días de catequesis, todas las mañanas, en todas las iglesias de Roma, y en las diócesis subvicarias, a cargo de unos 250 obispos. Cada mañana, un tercio de los jóvenes harán la peregrinación jubilar desde Castel SantAngelo, por la vía de la Conciliación, hasta la basílica de San Pedro y regreso. Mientras tanto, los otros dos tercios de los jóvenes seguirán las catequesis en las iglesias. El viernes 18 de agosto tendrá lugar un Via Crucis. Por las tardes de los días 16, 17 y 18, se celebrarán lo que se ha llamado Incontragiovani: son mesas redondas, conciertos, testimonios, encuentros de oración, peregrinación por las siete iglesias, representaciones teatrales, etc. Todas estas manifestaciones son organizadas por las diócesis a cargo de movimientos y organizaciones. El sábado, 19 de agosto, empezará la gran peregrinación. Los jóvenes se desplazarán a pie desde su alojamiento hasta Tor Vergata, donde se tendrá la preparación a la Vigilia que, junto al SantoPadre, comenzará a las 20 horas. Los jóvenes, tras la Vigilia, se quedarán a dormir allí, preparándose para la misa final que se celebrará al día siguiente. ¿Cuántas personas llegarán a Roma en esos días? Muchos medios de comunicación hablan de un megaencuentro... Será seguramente la manifestación más grande del Jubileo, la que supone un mayor empeño organizativo, pero para nosotros es también una gran pasión espiritual y misionera. No es nuestra intención subrayar la imagen de un espectáculo triunfal. Nuestro verdadero objetivo es el de realizar una grandísima manifestación de la Iglesia joven en movimiento, reunida en la sede del Papa para dar testimonio ante la tumba de los Apóstoles, y renovar la fe para ser misioneros del tercer milenio. El nuestro no es sólo trabajo de reunir masas de jóvenes, no queremos ni entreternerlos, ni excitarlos, ni distraerlos. Pretendemos en cambio situar a cada joven ante la presencia de Cristo. Una presencia tan verdadera y llena de persuasión como la que se apareció a los Apóstoles hace dos mil años. En la mirada del Papa, los jóvenes reencontrarán al primer testigo de Cristo. |