RetrocesoA&ONº 215/1-VI-2000SumarioDesde la feContinuar
No es verdad
Lamentablemente siempre ha habido, en la maravillosa historia de las vocaciones a la vida contemplativa, algunas excepciones que confirman la regla; nunca falta algún padre airado que no acaba de entender la libre decisión de su hija que tiene pleno derecho a ser feliz entre los muros de un convento de clausura. Es menos corriente que lleven su despecho hasta buscar algún medio complaciente que sirva de altavoz a sus extrañas maneras de ver las cosas. Es lo que ha ocurrido ahora con El País, que le presta dos páginas de un domingo a Joaquina Prades para recoger toda una serie de despropósitos, sin más base que las deformadas afirmaciones de uno de esos padres que constituyen la excepción que confirma la regla. En este mismo número, nuestros lectores pueden leer cartas de otros padres y hermanos que comparten la felicidad de sus hijas y hermanas religiosas contemplativas. Por lo que respecta a la Beata Madre Maravillas de Jesús, el intento de manchar su nombre y la límpida trayectoria de su vida entregada a Dios y a los demás es inútil. A la única persona que desprestigia es a quien quiere desprestigiar a la Fundadora, sin haberse tomado la molestia de profundizar mínimamente en su ejemplar biografía.
¡Silencio en los espacios siderales! ¡Calle el cosmos! Acaba de hablar Gonzalo Puente Ojea y se ha dignado comunicar que la existencia del alma es una falsedad prácticamente demostrada. Instalado en el mundo de los mitos, del que parece incapaz de salir, cree que todo el monte es orégano y escribe sobre el mito del alma. De Platón a Edith Stein, de Dante, Miguel Ángel, Leonardo, Cervantes y Shakespeare a Tagore y Unamuno, de Tomás de Aquino a Teresa de Ávila y Juan de la Cruz, miles de millones de seres humanos, científicos y teólogos, sabios y santos, filósofos y amas de casa con un deslumbrante sentido común, han pensado, vivido y dicho lo contrario. Ignacio de Loyola, desde el Evangelio, le recuerda a Puente Ojea de qué vale ganar todo el mundo si pierdes tu alma; pero, evidentemente..., todos equivocados, ilusos e iluminados menos él, asombrosa lumbrera que tiene el monopolio de la verdad y de la clarividencia. Parieron los montes y parieron un ratón. Habló Blas, punto redondo.

Nuestros lectores ya conocen lo que monseñor Asenjo, Secretario de la Conferencia Episcopal Española, ha dicho sobre ese bodrio televisivo titulado Gran Hermano. En páginas enteras de publicidad cacarean sus mentores la cantidad de millones de españolitos que lo ven. Como si alguna vez la cantidad y el número hubieran sido criterio de verdad y de bondad, cuando lo único que eso significa es lo extendida que está la enfermedad. Y ahora sale don Paolo Vasile, Consejero Delegado de Gestevisión Tele 5, reivindicando lo católico que es, porque llevó una vez la celebración de la Santa Misa en directo a una cadena comercial y ha sponsorizado campañas para la edificación de nuevas iglesias. Si es católico, ésa es su obligación; y, en vez de Gran Hermano, podía llevar el rezo del Santo Rosario o la retransmisión de la misa a Tele 5. Señala que está acostumbrado a no sé cuantas cosas. Pues mire usted, nosotros estamos acostumbrados a que no nos tomen el pelo quienes se proclaman católicos y dicen unas cosas, pero hacen otras. Por si le sirve, ahí va el chiste de Mingote en ABC, y a ver si se entera de que todo no vale ni da igual, porque luego resulta que alguien cree que dar drogas en una narcosala tiene algo que ver con la dignidad, y que dos chicas en Cádiz asesinan a una amiga porque: buscábamos sensaciones
límite
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Gonzalo de Berceo