RetrocesoA&ONº 215/1-VI-2000SumarioDesde la feContinuar
La verdad os hará libres
Buscan algo que no encuentran porque nadie les enseña el camino. Sus ojos miran sin ver, sus oídos están tan repletos de música y ruidos que no consiguen percibir la tenue palabra del silencio. La droga, el consumismo exhacerbado, el utilitarismo prágmatico, el sexo, el sinsentido de la vida cuajan en sus corazones cerrándolos a la verdad. Viven en jaulas doradas, pero están apresados por la mentira.

Sólo la verdad nos puede hacer libres, aquellos que la han buscado infatigablemente se han convertido en los hombres más libres. La libertad es un riesgo, es andar por El filo de la navaja, es desnudarse de raíz, no tener miedo al vacío y lanzarse a una aventura apasionante. Necesitamos hombres libres que sepan construírse a sí mismos, que no adoren piedras muertas y mitos trasnochados, sino que sepan vivir con autenticidad la vida.

Hombres y mujeres de convicciones cabales que avancen por el sendero de la Historia libremente, poéticamente, en busca del tan añorado esplendor de la verdad.

Me gustaría, para terminar, recordar a uno de los grandes hombres de nuestro siglo, defensor de la libertad y de las libertades. Que su llamamiento nos sirve hoy también a nosotros de convocatoria:

Cristo os llama a la libertad, a la verdad, al amor. A la libertad que a través de la verdad, basándose en la verdad se convierte siempre en amor; y no hay otro sentido de la libertad fuera de éste; no hay libertad por libertad, sería el vacío, el caos. El sentido profundo de la libertad del hombre consiste en amar, en ser capaz de darse a sí mismo: ésta es la dimensión propia de nuestro ser humano, hemos sido creados a imagen de Dios. Y Cristo os llama a esta libertad, os llama a la sanidad. ¡No tengáis miedo a la libertad! (Juan Pablo II)

Fernando Vallejo Ágreda