RetrocesoA&ONº 215/1-VI-2000SumarioDesde la feContinuar
Lo esencial es el corazón
El secreto está en el corazón. Y el corazón es el secreto. Salvando las distancias que marque la revelación pública del tercer secreto de Fátima, por parte del cardenal Ratzinger, la llave de lo arcano siempre ha abierto el gozne del corazón, símbolo de lo más auténtico de los hombres. Juan Pablo II es un hombre de lo esencial. Nada hay más esencial que hacernos comprender el movimiento de sístole y diástole de la historia nuestro siglo. Las paradas cardíacas han sido crisis de una Humanidad doliente, espasmos de un mundo sin Dios que ha pretendido serlo sin el hombre. Muchos, encadenados a los silogismos de una razón sin sentimiento, han soñando fantasías de paraísos de nuevas Humanidades. Juan Pablo II, cuando habla, se dirige al corazón de los hombres de buena voluntad, lanza el dardo de lo que une para oscurecer la fuerza de lo que separa. El tercer secreto de Fátima nos habla del corazón de Dios y del corazón del hombre. No en vano, suma de causalidades, el mes que corre está, en la más pura tradición cristiana, dedicado a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús, que sí sabe del corazón del hombre y de sus taquicardias.

José Francisco Serrano