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La primera vez que la periodista Aura Miguel, autora del libro, viajó a bordo del avión delPapa fue en su viaje a Río de Janeiro en 1990. Tuvo la oportunidad de preguntar al Papa sobre el secreto de Fátima: Santo Padre, en Portugal muchos piensan que los recientes acontecimientos del Este de Europa y de Rusia fueron previstos por Nuestra Señora de Fátima. Santidad, Usted que conoce todo el secreto de Fátima, ¿considera fundamentada esta convicción de los portugueses? ElPapa le preguntó si prefería la repuesta en italiano o en portugués. En italiano, Santidad, en italiano, le respondió, ya que pensó que, a pesar de que una declaración del Papa en portugués sería importante para la cadena portuguesa de Radio Renascença donde trabaja, aún más significativa sería una respuesta general sobre el mensaje de Fátima.Juan Pablo II le respondió midiendo las palabras: El problema es aquello que las personas saben y aquello en lo que creen. Ciertamente esa creencia, esa confianza de la gente en Nuestra Señora está teológicamente justificada, porque bien sabemos que Ella es la Madre de los hombres, de los pueblos. Y aquello que se vive ahora en Rusia, en la parte oriental o centro-oriental de Europa, es ciertamente para respetar mejor los derechos humanos, a la persona humana. Entonces podemos atribuir esta preocupación (o inquietud) a la Madre. En este sentido, teológicamente, se puede aceptar la creencia de los portugueses, y de tantos otros pueblos. Naturalmente, en este sentido, también las revelaciones privadas de Fátima están todas de acuerdo con la doctrina de la fe. Pero esta convicción por parte de la doctrina de la fe no entra en demasiados detalles. Por otra parte, también los mayores especialistas en la doctrina de la fe quedan muy satisfechos si ven que una palabra o una promesa, pasados los años, se cumple de alguna manera. |
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La Hermana Lucía, en sus cartas, esclarece el mensaje de Fátima a veces. ¿Por qué no intentarlo?, se preguntó Aura. A través de un sacerdote familiar suyo le hizo llegar una carta a la Hermana Lucía con la transcripción de esta respuesta del Papa y con la esperanza de un comentario por parte de la vidente. Poco tiempo después llega por correo una carta mecanografiada, con fecha de 19 de febrero de 1990, firmada por la propia Lucía: Estoy de acuerdo plenamente con lo que dice el Santo Padre Juan Pablo II en respuesta a su pregunta sobre los acontecimientos recientemente ocurridos en la Europa del Este y en Rusia. Creo que se trata de una intervención de Dios en el mundo, para librarlo del peligro de una guerra atómica que pudiese venir a destruirlo. Y de un llamamiento apremiante a la Humanidad para que siga una fe más vivida, una esperanza más confiada, un amor a Dios y al prójimo más efectivo, en el respeto mutuo a la dignidad, los derechos y la vida de las personas, con un seguimiento de los Mandamientos de la Ley de Dios tal y como por Él fueron promulgados desde el principio: "No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo
Ni desearás a su mujer
(y) amarás a tu prójimo como a ti mismo".
LA REVELASCION DEL SECRETO 13 de julio de 1917: Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numerosa multitud del pueblo, estando rezando el Rosario, vimos el resplandor de la acostumbrada luz y, en seguida, a Nuestra Señora sobre la encina. Lucía comienza así el relato de la tercera aparición, en la que le fue revelado el gran secreto. En este encuentro, la Virgen permitió que los tres niños viesen el infierno. A partir de esa visión, la Hermana Lucía, en sus memorias, describe: Asustados, y como para pedir socorro, levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo, entre bondadosa y triste: "Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la Comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre la doctrina de la fe. Las dos primeras partes del secreto fueron escritas únicamente por la Hermana Lucía en 1941, a petición del obispo de la diócesis de Leiría: El secreto consta de tres partes distintas, de las cuales voy a revelar dos. La primera fue la visión del infierno. La segunda se refiere a la devoción al Inmaculado Corazón de María. En junio de 1929 la Virgen pidió la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, prometiendo que de este modo se prevenía la difusión de sus errores y se adelantaba su conversión. Como se deduce del secreto de Fátima, la historia de Juan Pablo II pasa desde aquel 13 de mayo de 1981, en que sufrió el atentado, a estar inseparablemente en estrecha relación con Fátima. Al año siguiente del atentado, el Papa visita por primera vez el santuario de Fátima para agradecer a la Virgen el milagro que le salvó la vida. En la misma peregrinación, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María. La Hermana Lucía informa al Santo Padre de que aquella consagración no estaba hecha según la petición de Nuestra Señora: era necesario que elPapa lo hiciese en comunión con todos los obispos del mundo. En 1984, durante el Año Santo de la Redención, Juan Pablo II escribe una carta a todos los obispos, pidiéndoles que le acompañen en la renovación de la consagración. Mandó traer, desde la capilla de las Apariciones, la imagen original de Nuestra Señora de Fátima. Recibida solemnemente en el Vaticano, fue llevada en procesión ante el Palacio Apostólico y estuvo toda la noche en la capilla privada del Santo Padre. Al día siguiente, 25 de marzo, la imagen fue colocada en la Plaza de San Pedro, y arrodillado a sus pies, Juan Pablo II renovó la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María. Un año después, Michail Gorbachov es elegido en la URSS y comienza la Perestroika. En pocos años agoniza el comunismo y se suceden los grandes cambios en los países de la Europa central y del este. El muro de Berlín cae a inicios de noviembre de 1989 y, pocos días después, el 1 de diciembre, se encuentran Juan Pablo II y Gorbachov. En 1991, durante una visita a Brasil, el Papa festeja el aniversario de su elección a la Sede de Pedro. El 16 de octubre de ese año, cuando el episcopado brasileño le rinde homenaje por sus 13 años de pontificado, Juan Pablo II se levanta al final y corrige: No, no se puede hablar de 13 años. ¡La verdad es que han sido 3 años de pontificado y 10 de milagro! LA TERCERA PARTE La hasta ahora desconocida tercera parte del secreto se revelará plenamente en fecha próxima, aunque ya el pasado 13 de mayo fue anunciada por el cardenal Sodano, al final de la ceremonia en la que Juan Pablo II beatificacó en Fátima a los dos pastores Francisco y Jacinta. En 1943, Lucía cae muy enferma de una pleuresía. Preocupado por su estado de salud, el obispo de la diócesis de Leiría, monseñor José Alves Correia da Silva, le hizo una visita al convento de Tuy, y le manifestó su deseo de que, si ella quisiese, podría escribir la parte que falta del secreto. Lucía le respondió que no tenía licencia para eso, pero que, por obediencia, lo haría si fuese una orden expresa. Aunque monseñor Correia da Silva percibe las razones de Lucía, continúa interesado en salvaguardar la tercera parte del secreto; por eso, a finales de octubre de 1943 le envía una carta con la tan esperada orden. En junio de 1944, el obispo de Leiría recibe la carta lacrada con el secreto donde Lucía afirma que el sobre no puede ser abierto antes de 1960. En 1957 la carta llega al Vaticano. El Papa Juan XXIII se lo dará a conocer al Prefecto del entonces Santo Oficio, cardenal Alfredo Ottaviani, quien en una intervención pública en 1967 comentó: El "secreto" interesa sólo al Santo Padre. Él era el destinatario. Y si el destinatario no se decide a decir: "Éste es el momento de darlo a conocer", debemos dejar a su sabiduría que continúe en secreto. El cardenal Silvio Oddi, antiguo Prefecto de la Congregación para el Clero, siempre manifestó un gran interés por el secreto y, curioso, le preguntó a Juan XIII el porqué de tal silencio. El Papa Roncalli le contestó: No me hables de eso. Y no insistas más. En 1985, el cardenal Oddi fue a Fátima a presidir las celebraciones del 13 de mayo, y se encontró con la Hermana Lucía, en el Carmelo de Coimbra, donde le preguntó que por qué no había sido publicado todavía el tercer secreto. La vidente le contó que, en el encuentro en 1982 con Juan Pablo II en Fátima, se habló del tercer secreto y de que no sería publicado porque podría ser mal interpretado. A lo largo de estos años, interpretaciones de diferentes estudiosos consideraron que este tercer secretro trataba de una crisis de fe en la Iglesia, o de alguna alarma apocalíptica, etc., que, a lo largo del tiempo, se han ido desmintiendo como fantasías o elucubraciones. Según la revista alemana Stimme des Glaubens, Juan Pablo II habló del tercer secreto en noviembre de 1980, durante un viaje pastoral a Alemania.Estas declaraciones habrían ocurrido en la ciudad de Fulda, en conversación con un pequeño grupo de personas que grabaron el encuentro. Según estas fuentes, el Papa, después de haber aludido a la gravedad del contenido del secreto, dijo con el rosario en la mano: Aquí está el remedio para esos males; rezad, rezad mucho y no me preguntéis nada más. El secreto no fue publicado en 1960 para no incitar la potencia mundial del comunismo a tomar iniciativas. Sobre el futuro de la Iglesia, Juan Pablo II habría dicho que debemos de prepararnos para pasar, dentro de poco, grandes provocaciones (o desafíos), que nos pedirán la disposición de sacrificar hasta la propia vida humana en una dedicación total a Cristo. EXIGENCIA DE CONVERSION Uno de los conocedores del texto escrito por la Hermana Lucía es el cardenal Josef Ratzinger, que leyó el secreto en calidad de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.Preguntado una vez por el periodista y escritor Vittorio Messori, el cardenal alemán afirma que, si hasta ahora el secreto no fue revelado, no es porque los Papas quieran esconder algo terrible. Publicar el "tercer secreto de Fátima" significaría también exponer su contenido al peligro de utilizaciones sensacionalistas. El cardenal Ratzinger llamó la atención sobre la parte ya conocida del mensaje de Fátima. Desde ese lugar fue lanzada una señal severa, que se dirige contra la falta de reflexión reinante, un llamamiento a la seriedad de la vida y de la Historia, un recuerdo de los peligros que se ciernen sobre la Humanidad. La conversión y Fátima lo recuerda plenamente es una exigencia perenne en la vida cristiana. Muy significativa fue también la respuesta que el mismo Ratzinger dió a los periodistas portugueses cuando viajó a Fátima con el fin de presidir las celebraciones del 13 de octubre: Conozco el secreto, pero solamente el Papa es quien lo puede dar a conocer. Pienso que es muy acertado por parte delSanto Padre evitar todo tipo de especulaciones. Este secreto confirma todos los datos esenciales que ya conocemos del mensaje de Fátima y no hay otras novedades esenciales. El 12 de octubre de 1996, el tercer secreto volverá a ser noticia. Entrevistado por Radio Renacença, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe explica que la Iglesia continúa manteniendo el secreto para así oponerse al sensacionalismo, y reconducir la devoción mariana a lo esencial.Me parece que, con tantas expectativas, sería una desviación ceder a estas presiones. NuestraSeñora no se aparece a los niños, a los pequeños y desconocidos en el mundo para causar sensación. Ella vino para llamar la atención, a través de los sencillos, sobre lo esencial, la conversión, la oración, la fe y los sacramentos. Estad tranquilos;Nuestra Señora no es sensacionalista, no provoca miedos, no hace previsiones apocalípticas, sino que conduce al Hijo, a lo esencial. Al día siguiente, Ratzinger añadiría en Fátima que el secreto no tiene una importancia esencial para la fe. La tercera parte del secreto de Fátima no es más que una prueba tangible para que creamos en las otras dos partes ya reveladas.Como explica una carmelita delCarmelo de SanJosé, en Fátima, Lucía me dijo una vez que, si leemos con atención todo lo que está escrito sobre el mensaje, encontraremos allí todo el secreto. Sobre el mismo asunto, también la Madre Superiora que convive diariamente con la Hermana Lucía responde serenamente en el Carmelo de Coimbra: La Hermana Lucía suele decir: "Lo que a mí misma me gustaría es que la curiosidad que las personas tienen en saber cuál es la tercera parte del secreto, fuese aplicada para conocer a fondo lo que ya fue revelado en la primera y en la segunda parte del secreto.Entonces, todo sería diferente". EXACTAMENTE COMO HABIAN ANUNCIADO
Dice Juan Pablo II, en su libro Cruzando el umbral de la Esperanza: ¿Y qué decir de los tres niños portugueses que, de improviso, y en la víspera de la explosión de la Revolución de Octubre oyeran: "Rusia se convertirá" y "Por fin, mi Corazón Inmaculado triunfará" ? No conocían la Historia ni la geografía, y aún menos se orientaban en materia de movimientos sociales y de desarrollo de ideologías. Y, a pesar de todo, todo sucedió exactamente como habían anunciado. Tal vez, también por eso, el Papa tenía que ser de "un país lejano", tal vez, por eso, era necesario que tuviera lugar el atentado en la Plaza de San Pedro, precisamente el 13 de mayo de 1981, aniversario de la primera aparición en Fátima, con el fin de que todo se volviese más comprensible, con el fin de que la voz de Dios, que habla en la Historia del hombre mediante las "señales de los tiempos", pudiese ser más fácilmente escuchada y comprendida. En la primera y última declaración del cardenal Ratzinger, después de que el cardenal Sodano hiciese público en Fátima que el Papa ha encargado la divulgación del texto a la Congregación para la Doctrina de la Fe que él dirige, el cardenal alemán acaba de decir al diario italiano La Repubblica: El tercer secreto de Fátima se debe reducir a sus justos términos: no es un dogma de fe, como tampoco lo son el resto de las apariciones marianas. El cristiano es libre de creer en ellas o no, pero sobre estas cosas es mejor evitar toda forma de sensacionalismo. El texto completo del secreto será presentado dentro de la primera quincena del próximo mes de junio. El comentario al texto que está preparando la Congregación para la Doctrina de la Fe lo enmarcará en su preciso contexto histórico. De todos modos, es evidente la relación entre el atentado al Papa de 1981 y las revelaciones de la Virgen, en 1917, a los tres pequeños videntes de Fátima; está en los hechos. El cardenal Ratzinger informó también sobre el ritmo de trabajo de la Comisión, formada sobre todo por historiadores y teólogos, con el objetivo de redactar un documento que sea útil a todos y que será presentado en una convocatoria normal de la Sala de Prensa vaticana: Queremos publicar cuanto antes todo el tercer secreto de Fátima con el comentario y el cuadro histórico de referencia. El trabajo va muy bien. A la pregunta de si es posible prever otras novedades u otras clamorosas sorpresas en torno a este tercer secreto de Fátima, responde: No, nada. No habrá nuevas sorpresas. Es más, creo que, al final, el secreto será reducido a su exacta dimensión. Porque no se debe esperar demasiado de estas revelaciones privadas que, aunque representan, para quien lo desea, una ayuda para la vida cristiana, no son ciertamente esenciales para un cristiano. No hay dogmas de fe en materia de apariciones. Cuando el sucesor de Pedro decidió ir a Fátima, no pensó apenas en el éxito exterior; más importante es para JuanPablo II el éxito silencioso de Fátima, aquel que acontece al nivel más íntimo del corazón del hombre y que difícilmente se registra en estadísticas. En 1996 el cardenal Ratzinger dijo enFátima: Me parece que nuestro mayor error es pensar que las grandes acciones económicas y políticas pueden transformar el mundo; es una tentación también en los cristianos pensar que la oración no tiene mucho valor y, por lo tanto, se pierde en una interioridad. Ahora, aquí en Fátima, oímos hablar de cosas escondidas conversión, oración y penitencia que parecen no tener mucha importancia política, pero son cosas decisivas, son la fuerza renovadora del mundo. El próximo 8 de octubre el Papa ha convocado a todos los obispos del mundo para, con ellos, consagrar de nuevo el mundo del tercer milenio a Nuestra Señora. Para esta iniciativa jubilar estará en Roma la imagen original de Fátima. Si los deseos de Juan Pablo II se cumplen y próximamente puede rezar el Padrenuestro en la Plaza Roja de Moscú, el Papa se encontraría con el Patriarca ortodoxo, y le entregaría personalmente el precioso icono de Nuestra Señora de Kasan, de gran devoción enRusia, pintado sobre madera, en el siglo XIII-XIV. Después de la revolución rusa en 1917, tras varias vicisitudes y los cambios en la Europa del Este, llegó al Vaticano. Juan Pablo II experimenta en su corazón las promesas de Fátima; él sabe que adherirse a las peticiones de la Virgen es el mejor camino a seguir. Este secreto que guía al Papa es como un indicador para el nuevo milenio, en él reside la mayor fuerza que transforma el mundo. Benjamín R. Manzanares / Aura Miguel |