|
|
En la metodología de trabajo del Equipo de APOMAR es prioritario escuchar lo que el pueblo gitano tiene que decir respecto a su futuro, lo que pide a la sociedad mayoritaria, lo que espera de los vecinos con los que tiene que convivir... En el poblado de El Pozo del Huevo (Villa de Vallecas), 130 familias esperan impacientes un realojo anunciado para poder vivir dignamente; mientras, la Asociación de Vecinos del poblado que les representa expresa y razona así sus esperanzas:- Con una vivienda digna, mejoraría la imagen que la gente tiene de nosotros. Somos ciudadanos como todo el mundo; hay que conocernos y tratarnos para poder acabar con el mito de que somos mala gente. Cuando vivamos en un barrio normal, no entre chapas, maderas y ratas como ahora, tendremos la oportunidad de demostrar que no somos como se cree. Queremos vivir con gente diferente a nosotros, y que nuestros hijos crezcan y jueguen con los demás niños. -Con una vivienda digna, mejorarían nuestras posibilidades de encontrar trabajo. Cuando vamos a buscar trabajo no nos aceptan porque vivimos en chabolas. Tenemos que ocultar dónde vivimos. Esto nos hace sentirnos muy mal por dentro, y a veces nos avergonzamos de nosotros mismos, de nuestra marginación y pobreza. Cuando dices que vives en un poblado chabolista, la gente piensa que vendes droga, y por dentro nos subleva la injusticia, porque somos mayoría los que nos ganamos la vida honradamente. |
| - Con una vivienda digna, mejoraría nuestra salud. La gente enferma más viviendo en chabolas que en casas como Dios manda. Muchos de nuestros hijos padecen enfermedades asmáticas desde pequeños, por las humedades y el ambiente insalubre. Los mayores, todos padecemos enfermedades reumáticas, y nuestra media de vida está muy por debajo de la de los payos. Vivimos sin baños ni servicios higiénicos: ir aseados, para nosotros y nuestros hijos, supone un gran esfuerzo. Incluso el agua, hay que ir a buscarla a una fuente. En estos barrios hay mucho barro y muchos charcos, lo cual tampoco permite que los chavales estén limpios. En cuanto aalcantarillados y otros servicios, en nuestros poblados brillan por su ausencia. Cuando las palas del Ayuntamiento vienen a quitar la basura, muchas veces no hacen sino amontonarla y no se la llevan; es un criadero de ratas.
- Con una vivienda digna, mejoraría la educación de nuestros hijos. Queremos que nuestros hijos se junten con todo elmundo, que vayan a un colegio, que sepan leer y escribir, que se saquen su carnet de conducir y hasta una carrera si los chavales sirven para estudiar. Muchos de nosotros hacemos grandes sacrificios para que no falten a la escuela. Nuestros niños sufren mucho, pues los otros niños no siempre quieren jugar con ellos, y hasta algunos maestros los separan del resto porque dicen que no van limpios. Si los hijos de la maestra tuvieran que atravesar grandes espacios con barro y charcos, o ir a buscar el agua fuera de casa para bañar a sus hijos, ya veríamos cómo los llevaba. También se enfadan porque no somos puntuales. No todo el mundo tiene una furgoneta para llevar a sus hijos a la escuela, y vivimos muy lejos. El autobús de la EMT pasa cada hora y el transporte escolar muchas veces llega tarde, y además tiene que repartir chavales por 12 o 15 colegios, por lo cual, la culpa no es siempre nuestra. También faltan profesores de apoyo, con lo cual nuestros hijos que van atrasados nunca se ponen al nivel de sus compañeros... - Éste es el clamor de los que habitualmente no tienen voz. Entre las reflexiones pastorales de la Iglesia diocesana para este Año Jubilar figura, entre otras, la preocupación por los poblados marginales. Una de las prioridades de Cáritas es el desarrollo personal y social de las familias que viven en estas bolsas de pobreza, así como su acompañamiento cuando vayan pasando a zonas de realojo. Cáritas APOMAR invita a cuantos lo deseen a tomar parte en los proyectos que desarrolla en varios poblados de Madrid y a vivir su compromiso jubilar con la justicia apoyando a los más desfavorecidos en su lucha por vivir con dignidad y dejar atrás su marginación. Ayudémosles a hacer realidad sus esperanzas. |