RetrocesoA&ONº 215/1-VI-2000SumarioLa fotoContinuar

Una caricia que cura

Papa, ayúdanos a liberar a las más de 50 mil muchachas que se prostituyen en las calles italianas. Después de pronunciar estas palabras, Miriam, de 26 años, ex prostituta nigeriana, gravemente enferma de sida, se echó a llorar, arrodillada ante Juan Pablo II, quien la consolaba y la bendecía, profundamente conmovido.

La caricia del Papa me ha hecho sentirme curada, afirmaba Miriam poco después. El encuentro tenía lugar al final de la Audiencia General en la plaza de San Pedro. Estuvieron con el Papa, el padre Oreste Benzi (también en la foto) y todos los marginados a quienes las comunidades Juan XXIII han abierto sus puertas. Este sacerdote de la calle, apóstol de las prostitutas, ya ha liberado a 1.100. Decía: Santidad, hemos venido a San Pedro a celebrar con usted el Jubileo para renovar la fe de la Iglesia en la tumba de Pedro, pero también para lanzar un signo del Año Santo: la liberación de los esclavos del año 2000, entre los que 50.000 prostitutas se encadenan cada noche en las calles de Italia.

La Asociación Juan XXIII, fundada por este sacerdote, ha rehabilitado a cientos de mujeres empujadas a la prostitución, creando casas de acogida. Miriam, que dejó en Nigeria a 51 hermanos (su padre tenía nueve esposas) y a dos hijas pequeñas, llegó a Italia hace 11 años engañada, como tantas otras, a casa de quien le había prometido un trabajo honesto.

En la foto inferior, Tony Blair, Primer Ministro del Reino Unido, junto a su cuarto hijo, recén nacido, cuyo nombre de bautismo es Leo. Blair es anglicano. Su esposa, Cherie, es católica. En recientes declaraciones ha proclamado que cada vez se siente más convencido de lo determinante que es en la vida la fe en Dios y la religión. Son cosas, ha dicho, mucho más determinantes para la vida que las opinables cuestiones políticas