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El cardenal Carlo María Martini, arzobispo de Milán, gran especialista en la Sagrada Escritura, fue director del Pontificio Instituto Bíblico de Roma.En cuanto a las directrices que han guiado su actuación como obispo, el cardenal Martini afirma: Mi propósito ha sido ayudar a la gente a esperar y a trabajar por el bien común y por un futuro mejor para Europa y la Humanidad a la luz del Evangelio. Respecto a la cultura europea, el cardenal considera que se trata de una cultura muy refinada, pero con un enorme riesgo de cerrarse en sí misma y perder de vista la trascendencia y, por tanto, perder de vista la esperanza. Esto se ve, por ejemplo, en la demografía. Hay pocos niños, lo cual quiere decir que Europa espera poco de su futuro. Es necesario, por el contrario, aumentar la esperanza. |
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Ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de retirarse a Tierra Santa para dedicarse al estudio de las Sagradas Escrituras: Siempre he procurado que la Biblia, que ha sido el libro del pasado de Europa, al menos hasta hace pocos siglos, sea también el libro del futuro de Europa. Esto es, que los hombres y las mujeres del futuro de Europa puedan reconocerse en este libro y encontrar esperanza, porque la Biblia habla de nosotros y de nuestro futuro, y nos abre horizontes de confianza.
El cardenal Martini, arzobispo de Milán, una de las diócesis más importantes del mundo católico, es muy conocido por sus dotes de comunicador. Su nombre ha figurado, en muchos medios, entre los posibles papables. Auna el rigor en la investigación con el acierto en la divulgación. Curiosamente, otro de los galardonados con el premio Príncipe de Asturias de este año, el semiólogo agnóstico italiano Umberto Eco, sostuvo un debate con el cardenal en la prensa italiana, que fue recogido después en un libro bajo el título En qué creen los que no creen. Un diálogo sobre la ética de fin de milenio. |