RetrocesoA&ONº 215/1-VI-2000SumarioMundoContinuar
Aborto: el derecho a elegir, desenmascarado por el cardenal Mahony
La Santa Sede publicaba recientemente un comunicado en el que se recogía una declaración de la Conferencia Nacional de los Obispos de Estados Unidos, relativa al grupo autodenominado Catholics for free choice (Católicos por el derecho a decidir), en el que se afirma: Durante años, "Catholics for a free choice" ha apoyado públicamente el aborto proclamando que habla con voz auténticamente católica. Esta pretensión es falsa. De hecho, la actividad del grupo apunta al rechazo y la distorsión de la enseñanza católica sobre el respeto y la protección debida a la vida indefensa aún no nacida. CFFC es, en la práctica, un arma del lobby del aborto en Estados Unidos y en todo el mundo. Está financiado por una serie de fundaciones privadas, ricas y poderosas, en su mayor parte americanas, para promover el aborto como un método de control de la población. En su última campaña, CFFC ha emprendido una intensa labor de relaciones públicas para acabar con la presencia oficial y silenciar la voz moral de la Santa Sede como observador permanente de la ONU. Por tanto, CFFC no es digna de ser reconocida ni respaldada como organización católica.

Pocos días después, Los Angeles Times publicaba un artículo del arzobispo de esta ciudad, cardenal Mahony, en el cual el purpurado reflexiona y critica el uso de la frase el derecho a elegir: Con mucha frecuencia oigo a los candidatos políticos emplear esa frase en el contexto de la declaración de su apoyo por la mujer y su libertad de escoger. Pero ¿escoger qué?

En la historia de Estados Unidos la libertad de optar libremente por un determinado camino en la vida es una parte preciosa en las tradiciones. Pero cuando se escoge algo es para optar por un objeto concreto. Cuando los políticos simplemente dicen que apoyan "el derecho a elegir" es impreciso, porque no terminan la frase.

El cardenal afirma que está muy a favor de la libertad de escoger, y da una lista de algunas opciones en la vida por las cuales la mujer debe tener el derecho a elegir: una fe religiosa, la escuela, su marido, dónde va a vivir, etc. Así que el cardenal pide a los políticos que terminen sus frases y dejen claro que cuando declaran su apoyo por el derecho a elegir, incluyan la parte final donde se dice que es la opción de abortar. Los políticos suelen usar la llamada vaga a elegir con libertad porque pretenden que un mal moral sea de alguna manera algo bueno. La manera de ocultar la maldad del acto es dejar todo impreciso. Quizá —reflexiona Mahony—, los políticos no estén tan convencidos en su interior de que es algo bueno matar al niño no nacido.

Alfa y Omega