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Al condenar este atentado terrorista, la Conferencia Episcopal Española proclama de nuevo el valor sagrado de la vida humana, que no puede ser destruida por razones políticas o ideológicas. Más aún, el terrorismo añade, a la malicia del asesinato de un inocente, la que proviene del terror infligido a toda la sociedad, y ofende a Dios y al ser humano, creado a su imagen y semejanza.
Expresamos nuestro más sentido pésame a la familia de don Jesús María Pedrosa Urquiza y a sus compañeros de partido, al pueblo entero de Durango y a toda la comunidad diocesana de Bilbao junto con sus Pastores.Ala vez, rogamos a Dios por el eterno descanso de esta nueva víctima del terrorismo, por el consuelo de sus familiares y amigos y por la conversión de quienes han perpetrado el atentado, así como de quienes defienden, justifican, amparan o encubren el crimen. Exigimos, finalmente, a ETA que deje vivir en paz a un pueblo que anhela, ante todo, la concordia y la convivencia pacífica. Conferencia Episcopal Española El cardenal arzobispo de Madrid y sus obispos auxiliares condenan y deploran esta acción terrorista que atenta de nuevo contra la vida de las personas, la libertad y la paz de nuestro pueblo. El terrorismo, en cualquiera de sus manifestaciones, no es camino para satisfacer ningún tipo de demandas o reivindicaciones que, afortunadamente, es posible defender en nuestra sociedad democrática a través de vías pacíficas. Los ciudadanos del País Vasco y de España entera tienen derecho a vivir en paz y a que termine cualquier amenaza y violencia terrorista, anhelan ardientemente y exigen enérgicamente la paz. |