RetrocesoA&ONº 216/8-VI-2000SumarioEn portadaContinuar
La verdad no tiene precio
El cardenal colombiano, Darío Castrillón Hoyos, Prefecto de la Congregación para el Clero, en su calidad de miembro del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, abrió las Jornadas Jubilares de los periodistas con una espléndida conferencia en el Aula Pablo VI, en la que, entre otras cosas, dijo:
La construcción diaria del edificio de la Verdad es vuestra exigente tarea profesional. El Concilio Vaticano II puso los cimientos firmes. Se fabrica la verdad cuando se ofrece y se la defiende sin cobardía ni complejos. Debéis ser portadores de la sal y de la luz de las que nos habla el Evangelio; ¡qué triste sería un mundo sin luz! La vuestra es una altísima responsabilidad. Responsabilidad viene de responder: a alguien. A Dios. A uno mismo.

La verdad no tiene precio, no se puede comprar ni vender. La nueva evangelización no podrá ser un hecho sin esa sal y esa luz y ese fermento de la vida de los hijos de la Iglesia. Los mejores evangelizadores han sido los santos. El periodismo necesita santos. Vuestra profesión es envidiable: sois como parteros de la Historia. Estáis donde nace la vida cada mañana y estáis para contarla. Las maravillas de Dios son siempre actuales. Hay que darlas a conocer. Hay que publicarlas.

Normalmente vosotros dais noticias. Hoy, en este Jubileo, vosotros sois noticia. La Iglesia es periodista por excelencia: transmite la Buena Noticia desde hace dos milenios. De vosotros depende que se conozca la verdad y que ésta verdaderamente produzca libertad. Cristo fue y es el gran comunicador de Dios Padre. Cristo era un periódico abierto. Juan Pablo II da constante testimonio de la verdad y sabe comunicarla. A este Papa, en el futuro, no tendrán que buscarlo tanto en los Archivos Vaticanos, como en las fotografías que lo muestran rezando con la cabeza entre las manos, o distribuyendo paz y sonrisas en los ojos de la gente que escucha su insustituible testimonio y su audacia de la verdad.

Debería distinguirse inmediatamente algo escrito o dicho por un periodista católico de lo escrito y dicho por un periodista que no lo es.