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Ha llegado a Roma la carta escrita desde el corredor de la muerte de los acusados de genocidio, en la cárcel de Kigali, por monseñor Augustin Misago, obispo de Gikongoro. Con ella responde a una misiva que el Papa Juan Pablo II le envió al saber que el fiscal había pedido para el prelado la pena capital.
El Papa escribía: Ante las dolorosas noticias que me llegan sobre su detención en la cárcel, que dura ya desde hace trece meses, y mucho más ante la petición de pena capital que ha sido presentada, siento el deber de renovarle una vez más a usted, amado pastor de la querida diócesis de Gikongoro, toda mi cercanía, así como la de toda la Iglesia. Éste es el texto de la carta de monseñor Misago: Santo Padre: Quien tiene el honor de dirigirse a Usted por escrito es uno de sus hijos, el obispo Augustin Misago, de la diócesis de Gikongoro, en Ruanda, detenido en la prisión de Kigali desde el 14 de mayo de 1999. He recibido su mensaje conmovedor del 10 de mayo de 2000, un mensaje paternal de consuelo y de apoyo. Ha llegado en el momento adecuado, es decir, en el momento crucial en el que el fiscal acaba de pedir la pena de muerte: una medida que considero totalmente injusta y sin fundamento. Santo Padre, deseo por tanto agradecerle desde lo más íntimo de mi corazón sus gestos de solidaridad y de compasión. He sabido que usted celebra el 80 aniversario de su nacimiento. Esta circunstancia me alienta a presentarle mis augurios y a asegurarle, una vez más, mi constante oración por Usted. +Augustin Misago, obispo de Gikongoro. |