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No hay vida sin encrucijada. Porque el hombre es libertad, y es gracia, y su camino se construye en la elección. Y la historia, también, es una encrucijada. Lo que ocurre es que, para un cristiano, la encrucijada tiene una meta, un fin, iluminado por la vida, pasión, muerte y resurrección de Quien ha desvelado los recovecos del amor con el Amor consumado. Y las relaciones entre la fe y la cultura también tienen su encrucijadas.Fue el denominado, y ahora olvidado, espíritu de Villagarcía el que insufló la generación de las Muestras de arte religioso de las diócesis de Castilla y León, bajo el nombre de Las Edades del Hombre. Sin sentimentalismos, que son impropios de nuestras edades, debemos volver la mirada hacia las primeras encrucijadas que tenían el frescor de un proceso evangelizador que mostraba al hombre de hoy lo que los hombres de ayer hicieron posible, porque habían dicho sí a la capacidad de Dios en sus vidas, en sus relaciones personales y sociales. El regusto de la catedral de Palencia, con 613.023 visitantes, nos hablaba ya de una nueva oportunidad, en pleno camino de Santiago, encrucijada de Europa. Llegó Astorga, con la conjunción del estilo clásico y los regustos modernos de una arquitectura retorcida sobre su propia naturaleza. La trasposición de las sensaciones estéticas nada de lo trascendente se aleja de la belleza nos marca el recorrido que va desde la catedral, pasa por su Museo, el claustro y la sacristía, y concluye en el Palacio Episcopal, de Gaudí. |
| Los obispos de la Iglesia en las tierras de Castilla y León señalan, en la introducción al Catálogo de la exposición, que el arte religioso tiene su función en la aproximación al Misterio. Por ello no es ésta una exposición que simplemente se pueda observar, ni tan siquiera es una exposición para ver con ojos curiosos o interesados en la belleza de las formas. La actitud de María, la madre de Jesús, que , nos sirve como maravilloso ejemplo pedagógico para acercarnos a una exposición que, en este Año Jubilar, es alabanza y canto, , que debe ser acogida desde la capacidad innata que tiene el hombre de maravillarse. La actitud emocionada, de diálogo entre fe y sensibilidad; que sustenta a la obra de arte religioso, nos llevará a la contemplación de .
El cansancio del camino hace que el hombre, peregrino, necesite de apoyos para la resolución de las encrucijadas vitales. Una sociedad embriagada de novedades, de presentes pendencieros, de protagonistas sin sentido, cuando mira la obra de arte siente que el tiempo ralentiza su marcha. Cristo es, ayer, hoy y siempre, momento oportuno, en Quien misión e identidad se han unido. Así lo esperamos de esta nueva muestra de arte religioso, de la Fundación Las Edades del Hombre, que nos introduce en las encrucijadas de dioses, caminos y hombres. Con Cristo, al fondo. José Francisco Serrano |