RetrocesoA&ONº 217/15-VI-2000SumarioAqui y ahoraContinuar
Astorga: Octava edición de Las Edades del Hombre
Encrucijadas
La Fundación Las Edades del Hombre llega a Astorga y a su catedral con la octava de sus exposiciones, séptima etapa ya en la autonomía castellano-leonesa, más esa otra allende de nuestras fronteras, en la flamenca Amberes
La exposición astorgana recibe el título de Encrucijadas, porque Astorga misma, además de estar situada estratégicamente en un cruce de caminos, fue en más de una ocasión histórica una encrucijada cultural y hoy, precisamente con esa muestra, se querría que todos tuviéramos la experiencia de sentirnos entre el toma y el deja que, forzosamente, nos plantea el redondo año 2000.

En Astorga, además de la catedral, con dos estancias de su museo, el claustro, el patio y la sacristía, un apéndice de la exposición se alberga en el Palacio Episcopal, obra de Gaudí, para así plantear dos ámbitos bien diferenciados y encarar dos arquitecturas bien distintas. La catedral será Encrucijadas, con unas 240 piezas, el ochenta por ciento procedentes de la diócesis astorgana y el otro veinte por ciento será el apoyo de las otras diez diócesis de Castilla y León. Piezas, en buena parte locales, para plantear un problema universal: la historia de la diócesis de Astorga, una de las de mayor abolengo del cristianismo español, pues las primeras noticias de Asturica Augusta se remontan al año 264, con la carta que escriben san Cipriano y los obispos africanos a los de las Iglesias de Mérida, Astorga y León.

Tres son las Encrucijadas que se plantean en Astorga. La primera ha recibido el nombre de La encrucijada de los dioses, y en ella se plantea no sólo el paso del politeísmo al monoteísmo, que el historiador de las religiones Mircea Eliade califica como determinante en la historia de la Humanidad, sino el que se verifica entre el judaísmo y el cristianismo o, por decirlo con otras palabras, el Antiguo y el Nuevo Testamento. Por eso, esta primera encrucijada se subdivide en cuatro estancias:

- Dioses de los elementos, que nos habla de las divinidades locales y romanas;

- Un Dios para un pueblo, con el recuerdo de Yahvé, el único Dios del Antiguo Testamento, y sus reyes y profetas;

- Hombre entre hombres, Jesucristo o la culminación de las esperanzas judías; y

- En el nombre del Hijo, el comienzo del desarrollo de los 2.000 años de historia cristiana.

La segunda encrucijada ha recibido el título de La encrucijada de los caminos, pues en Astorga la geografía se funde con acontecimientos y con la cultura, para situarnos en torno al año mil y toparnos con esa especie de cruce que, en tantos de nuestros pueblos de Castilla y León, recibe el nombre de Cuatro calles:

- Los caminos del Imperio, porque Asturica Augusta está situada estratégicamente;

- El sueño de los mozárabes, ya que las cercanías bercianas se pueblan de eremitas y morabitorios, que, con sus libros, su liturgia y su forma de entender la vida y el cristianismo, se pusieron en camino hacie el norte, aunque soñando siempre en sus tierras del sur como el paraíso perdido;

- Nace España, porque los sueños y los reyes de León harán posible esta aventura; y

- El camino francés, que además de propiciar el acceso a la veneración de las reliquias del apóstol Santiago, sirve para implantar la reforma cluniacense.

La tercera encrucijada es la nuestra, por eso recibe el nombre de La encrucijada del hombre. Y es que de nuevo estamos realmente en un cruce de caminos y en una nueva alternativa, que se viene preparando desde antiguo con cambios culturales y sociólogos tremendamente profundos. Otra vez son cuatro estancias:

- Tiempos fuertes, nos hablan del gótico y del final, por tanto, de la Edad Media, cuando todo y sólo es visto desde la religión, y Dios es el centro y la única explicación de la realidad y de la Historia;

- Tiempos de mudanza, con el renacimiento todo se empieza a mover y el hombre comienza a desplazar a Dios, para acabar siendo el único prisma desde el que se puede contemplar la realidad, o su fin y su medida;

- Tiempos de crisis, los que vive el catolicismo en el barroco, pues se ha replegado sobre sí mismo y los sentimientos predominan sobre la razón; y

- Tiempo de esperanza, justo nuestro momento, cuando cansados del predominio de la razón, cristalizado en la fría tecnología, estamos de vuelta en la modernidad. Huérfanos de relatos e ideologías, se mantiene en pie, sin embargo, el relato de Belén, un niño del que se dice ser Hijo de Dios y que, para muchos, es por eso camino de relación con el Misterio y, para otros, modelo de entender la humanidad. Sea como fuere, de él conmemoramos este año el 2.000 cumpleaños.

El Palacio Gaudí, con su entrada por el sótano, ofrece esa pequeña muestra que se ha dado en llamar la séptima iglesia, jugando con la ambivalencia, para hacer hablar, por una parte, a la arquitectura del edificio, y ayudar a asomarse a la rica historia de los obispos de esta Iglesia local y las devociones que practica.

Antonio Ignacio Meléndez Alonso
Secretario General de la Fundación
Las Edades del Hombre