RetrocesoA&ONº 217/15-VI-2000SumarioAqui y ahoraContinuar
Charla con mi amigo profesor
A vueltas con la coherencia
Iba caminando muy deprisa, porque quería llegar puntual a dar mi clase de las nueve, y, al doblar una esquina, casi choco con mi amigo profesor, que aún parecía más presuroso que yo. Mutua sonrisa inevitablemente rápida y un gesto de que nos teníamos que llamar... Ese día, ya más tranquilos, comimos juntos.

— No me extraña que te hayas interesado tanto por este tema. Es la clave para entender muchas cosas que están pasando y es la clave para el futuro...

— Creo que, antes, deberíamos aclararnos sobre qué significa exactamente la palabra coherencia...

— La verdad es que no está definida explícitamente; es un valor entendido, creo que bastante unívocamente, en un determinado ámbito y contexto...

— Sí, todos entendemos que ser coherente es obrar de acuerdo con lo que se piensa, con la doctrina que se profesa...; vamos, que no haya un trecho entre el dicho y el hecho... Y eso se puede aplicar a muchas cosas.

— Es eso, pero es mucho más. Aunque el término procede de la Lógica, como sinónimo de congruente o consecuente. ("De estas premisas se deduce tal conclusión, que puede ser congruente o no"; luego vino el término "coherente" a sustituirlo). Más tarde pasó a la Ética —sobre todo cuando se aplicaba en su estudio el método del caso— y también a la Teología Moral, ampliando su significado. Se expande en la Fenomenología...

No tuve más remedio que interrumpirle, porque, sabiendo como sé de su gran sabiduría, podíamos haber llegado a los postres sin haber alimentado mi curiosidad principal. Así que le insté a que fuera al grano con unas preguntas directas: Pero bueno, ¿qué es exactamente la coherencia cristiana? ¿Por qué es tan importante en estos momentos?

Veo —me dijo— que eres coherente con lo que enseñas a tus alumnos sobre eso de ir a lo esencial... Pues, mira, la coherencia cristiana podría definirse como la actitud y aptitud de pensar y obrar en cada momento y circunstancia de la vida de acuerdo a la Fe que se profesa, a la Esperanza que se tiene y al Amor que se vive. O bien, como la actitud y aptitud de intentar pensar y obrar en cada momento y circunstancia de nuestra vida como lo haría el mismo Cristo Nuestro Señor.

Y se quedó tan tranquilo, como si no hubiera dicho nada. Y como vi que iba a continuar, sin dejarme tiempo de asimilar sus palabras, le dije que comiera un poco, pues se le había olvidado momentáneamente ese menester. Hubo silencio de palabras, aunque en mi mente sonaban los pensamientos... El último salió al exterior como un susurro: O sea, que el significado prístino, absoluto, de la coherencia abarca la totalidad de nuestra vida...

Claro —me respondió—, porque ser cristiano no es sólo vivir una Ética sublime, ni sólo seguir una Doctrina verdadera, ni sólo cumplir una Misión..., sino el seguimiento de una Persona, Perfecto Dios y Perfecto hombre, Camino, Verdad y Vida, hasta la identificación con Él, donde Él Mismo es el Actor Principal que obra en cada uno de nosotros...

VIVIR EN CRISTIANO


No tuve más remedio que solicitar, con un gesto, otro tiempo muerto (a mi amigo le gusta el baloncesto). Pienso que entendí lo que me dijo. Por eso le iba a decir que, entonces, a mi parecer, la primera muestra de coherencia era acudir siempre y en todo a la ayuda de Dios, porque, citando palabras del propio Cristo, sin Él nada podemos hacer... Pero no lo escuchó, ya que no me dio tiempo a decírselo...

Lo que sucede es que el término se aplica específicamente a la manifestación profesional y pública, sobre todo desde que el positivismo y el laicismo han hecho tantos estragos en la sociedad, en los cristianos, haciendo que muchos vivan una doble o triple vida; que por una parte vaya la tarea profesional o social, y por otra la vida privada; que la manifestación de la fe se quede sólo en el reducto del templo o para bendecir la mesa en familia; que se vea extraño que un cristiano corriente hable de Dios con naturalidad; que la ciencia vaya por un lado, y la fe por otro; que haya —incluso cristianos comprometidos— a quienes les parezca fuera de lugar pedir luces a Dios para realizar bien su tarea profesional; que...

Y siguió largo rato. Por fin hizo una pequeña pausa. Me miró con una mirada que al mismo tiempo trascendía mi persona y el lugar y concluyó:

Te acordarás de esa frase del Señor: "Cuando sea levantado en alto todo lo atraeré hacia Mí"... Al redimir el mundo muriendo en la Cruz, Jesucristo atrae todo a Sí. Nada humano queda en una zona neutral, indiferente al orden sobrenatural. La eficacia del Sacrificio redentor alcanza a toda la naturaleza humana y, a través de cada persona, debe penetrar en las estructuras de la sociedad, para transformarlas con la doctrina y el amor de Cristo. Por eso la coherencia cristiana consiste en que, con la ayuda de Dios en todo, basándonos en la oración y acudiendo a la Gracia de los sacramentos, hagamos todo lo posible para orientar con sentido cristiano las ciencias, las estructuras, las instituciones y las profesiones. Eso fue lo que hicieron los primeros cristianos y eso es lo que, en unas circunstancias parecidas, tenemos que hacer nosotros hoy, con valentía, sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte.

Ahora entiendo mucho mejor el "No tengáis miedo..." de Juan Pablo II, le dije. E iba a continuar cuando esta vez me interrumpió él:

Me temo que tendremos que continuar en otro momento: falta un cuarto de hora para mi clase de las cuatro.

Gabriel Galdón