RetrocesoA&ONº 217/15-VI-2000SumarioDesde la feContinuar
No es verdad
Siempre los ha habido y es de temer que siempre los habrá: ya el profeta Ezequiel, hace miles de años, los definió con palabras lapidarias: Ni beben el agua, ni la dejan beber; la enturbian en el manadero, ya en el mismo manantial, para que llegue turbia a los demás. El propio Hijo de Dios tuvo para ellos palabras durísimas, que de vez en cuando no está de más recordar. Los llamó nido de víboras y sepulcros blanqueados. Como entonces, siguen con los mismos métodos despreciables: sonrisita y palmadita en el hombro por delante, y puñalada trapera por detrás. Cobardes, tiran la piedra y esconden la mano. Todo lo que sale bien es mérito suyo y todo lo que crea algún problema se lo atribuyen a su superior que, pobrecillo, no tiene visión de futuro. Suelen ser personajillos de tres al cuarto; sólo alguno logra hacer carrera —no es otra cosa lo que buscan— y consigue acceder a un puesto de algo más que medio pelo, desde el que se cree todopoderoso. No le importa humillar, marginar, mentir, simular; sufre si no logra estar en todas las salsas y no soporta que su nombre no sea citado, ávido como está de asomarse a la próxima cucaña a la que trepar para seguir medrando. Siempre hay alguno en todas las estructuras, entes, conferencias, medios, consejos, curias, ministerios, y pomadas en general. Son unos fantasmones que siempre dicen pero nunca hacen. Predican, pero no dan trigo; juran y perjuran amar a Dios y a los demás, a la sociedad, a la Iglesia, pero no es verdad. Se diría que pertenecen a la estrategia de Van Gaal: Todo negatifo, nada positifo. Les ocurre lo que a los que no saben ni tirar la basura en los barcos que navegan a toda vela: que la basura se les vuelve contra sus propias narices. O lo que al monigote del chiste de Dobritz que ilustra este rincón: que están en la cuerda floja y han creado tal maraña ante sus ojos que no saben ni por dónde seguir. El que tenga oídos para oír que oiga.

Leo en un titular de El Mundo: Putin aplaza la visita del Papa. No es verdad. No sólo porque Putin, ni nadie, es quien para aplazar una visita del Papa, sino porque lo último que Putin dijo al respecto, concretamente en Milán, fue lo siguiente: El Papa irá a Moscú cuando quiera y a mí me gustará estar allí para recibirle. Parece haber mucha gente interesada en crear una opinión contraria a la soñada visita del Papa a Moscú; pero, desde luego, la acreditada prudencia del Papa y de la Santa Sede y el realismo más lúcido, como se vio en su último viaje a Tierra Santa, no necesitan recomendación alguna. Tiene razón el señor Putin: El Papa irá a Moscú cuando él considere que debe ir. Leo otro titular en otro periódico: Un convento cierra por la falta de vocaciones. Hablándonos a los periodistas recientemente el presidente del Comité Central de Jubileo 2000, se preguntaba por qué la infidelidad es noticia y la fidelidad no. Lo mismo cabe decir aquí: es muchísimo más noticia que algunos monasterios de clausura no puedan acoger a todas las novicias que quisieran, todas ellas universitarias de menos de 30 años, pero eso no sale en los periódicos. Nada menos que el diario Le Monde ha dedicado su portada y una página entera de su número del domingo 11-lunes 12 de junio del 2000, al despertar religioso de un país como Francia. El título es el siguiente: La revolución silenciosa de los católicos franceses, y cuenta lo que el Jubileo del 2000 está significando para la Iglesia francesa, cómo se está renovando y reestructurando, y cómo los seglares se implican cada vez más en la vida de las parroquias. Aquí está pasando tres cuartos de lo mismo. Pero los periódicos se dedican a contar que cierra un monasterio y a reclamar que los próximos obispos catalanes sean elegidos democráticamente. Como si la Iglesia fuera un partido político.

A lo peor Gabriel Albiac cree que, con sus exabruptos contra el Papa y con su caos mental respecto a ciertos problemas a los que se refiere en su reciente artículo Adversus sodomitas, defiende y ayuda más a los homosexuales que la Iglesia cuando, desde el máximo respeto a cada ser humano, les dice la verdad . Si los confesionarios hablaran..., ¡pobre Albiac!

Gonzalo de Berceo

Gregorio Peces Barba vuelve a donde solía y, erre que erre, insiste sobre la persistencia de la Iglesia católica por ocupar parcelas de poder y por extender más allá de lo justificado la influencia de su adoctrinamiento, y dice que eso nos puede retrotraer a dialécticas pasadas no deseables. El señor Peces-Barba, de dialécticas pasadas no deseables, sabe un rato largo, pero mientras siga viendo a la Iglesia en términos de poder, seguirá sin saber de la misa la media y sin enterarse. Curiosamente, en reciente entrevista, afirma que la mejor opinión que hoy puede dar Felipe González es el silencio. No sabe cuánto me satisface estar en algo de acuerdo con él, sin que sirva de precedente, pero todavía estaría más de acuerdo con él, si lo que dice de Felipe González se lo aplicara a sí mismo.

Viene a este rincón, excepcionalmente y por derecho propio, la foto del presidente Aznar tratando de consolar a la hija menor de Jesús María Pedrosa, el concejal del PP que acaba de ser asesinado por ETA en Durango. Abruma imaginar el espantoso futuro que, de no terminar definitivamente con ETA, les espera a los jóvenes vascos. No deja de ser significativo que ciertos periódicos (los de un modo de pensar) hayan llevado a su portada esta fotografía, mientras que otros (los que ven la vida de otra manera) llevan la foto de Ibarreche dando el pésame a Aznar.

Gonzalo de Berceo