Libros
LA INQUISICION A EXAMEN
Qué es lo políticamente correcto en Historia? Quizá, la Historia misma, o el acercamiento a esta realidad que nos desborda, desde la legitimación de un método y de perspectiva hermenéutica. Si hay un capítulo que está permanentemente de moda, en la mirada retrospectiva de nuestro pasado, es el de la Inquisición española. Incluso por los nuevos procesos inquisitoriales que se han utilizado y se están utilizando, aún hoy, sobre esta institución. Julio Caro Baroja lo dejó dicho bien claro: La Inquisición ha desaparecido, pero no el espíritu inquisitorial, cita, por cierto, que recoje el gran maestre de estos predios, Henry Kamen.
Ahora le toca el turno al polémico y combativo hispanista, historiador de lo nuestro, que es de todos, Jean Dunont. Su nuevo libro, Proceso contradictorio a la Inquisición española, editado por la arriesgada casa Encuentro, es, entre otras muchas cosas, políticamente incorrecto. Sin embargo, la sorpresa continua que va desgranando la apologética histórica de Dumont hace que el interés del lector no decaiga ni en una sola de sus páginas. Y, que nadie se llame a engaño, no estamos fotografiando una guerra sin sentido y sin cuartel. Si algo maneja el hispanista francés, es una abundante documentación de primera mano, rescatada de muy diversos archivos y fondos documentales extendidos por toda nuestra geografía. No trata de negar evidencias, asume los hechos y presenta otras evidencias que hay que tener muy en cuenta. Estas páginas nos hablan de una forma complementaria de ver la Inquisición española, con el valor de la referencia de un contexto en el que nuestro historiador se maneja con soltura. ¿Cuál es la tesis que sostiene este libro? Tomemos unas líneas de la conclusión, harto clarificadoras: Por encima de todo esto, la Inquisición española ha contribuido de manera decisiva a salvar la civilización católica y la cultura del Sur de Europa. Ahí queda esto, dicho y explicado, mostrado a mentes inquietas, ahítas de convencionalismos. Le sobra a este texto pasión en la defensa de una argumentación que llega hasta formar un arsenal de invectivas descalificadoras de unos contrarios que pueden no serlo tanto. Éste es el caso de la acusación de incoherencia del volumen sobre la historia de la Inquisición española, editado recientemente por la BAC. Una pena de cañonazos a las moscas.
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PENSAR Y VIVIR COMO CATOLICOS
Pero... ¿qué hace un chico como tu profesor, abogado, periodista, comerciante o lo que sea, leyendo un libro como éste? Se comprende el asombro de mi amigo, si se tiene en cuenta que se trata del libro de Fernando Ocáriz, Naturaleza, Gracia y Gloria, publicado por la editorial EUNSA, dentro de la Biblioteca de Teología. El libro va precedido de un interesantísimo prólogo del cardenal Joseph Ratzinger.
Y respondo a la pregunta: siendo sacerdote Fernando Ocáriz, publicado en una colección de Teología, no es un libro exclusivamente para el clero. Es ante todo un libro de lectura obligada para cualquier intelectual o profesional que quiera ser coherente en sus actuaciones públicas. Porque un católico coherente, además de valentía, necesita unas cuantas lecturas con las que quitarse el posible complejo de inferioridad ante la que está cayendo. Porque tengo para mí que el irresponsable comportamiento de los creyentes que van por la vida pública de comparsas del materialismo anticristiano, o el silencio de los que con obligación moral de hablar se callan en el Parlamento, en la Universidad, en los periódicos, en la plaza pública..., no es tanto un problema de cobardía, como de ignorancia.
Porque si uno desconoce la verdadera carga cristiana que tienen conceptos tales como persona, libertad, trabajo y otros muchos, a la fuerza hablará de los mismos con las claves políticamente correctas al uso, es decir anticristianas. Y Ocáriz proporciona una riqueza impresionante de pensamiento teológico, precisamente como afirma Ratzinger en el prólogo, desde el horizonte del que la teología está más necesitado: el de la metafísica.
Con este libro, Ocáriz va a hacer un segundo gran favor a muchas cabezas; el primero ya lo hizo, hace unos treinta años, con su libro sobre el marxismo, en el que se adelantó a denunciar el peligro de esa ideología materialista para los cuerpos y para las almas. Derrumbado el muro, el mito de la revolución ha sido sustituido por el del consumo; ideología materialista a la que sale al paso Ocáriz recuperando lo mejor del pensamiento filosófico del pasado y del presente, y proporcionando multitud de argumentos para pensar y vivir como católicos.
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