RetrocesoA&ONº 217/15-VI-2000SumarioDesde la feContinuar
Monseñor Martino, Observador permanente en la ONU, a Alfa yOmega:
Derechos humanos en el mundo: situación horrorosa
No hay campos de batalla grandes ni pequeños para la lucha en defensa de la dignidad de la persona humana. La presencia de la Santa Sede como Observador permanente en las Naciones Unidas supone una llamada de conciencia contra las fuerzas del poder mundial. La labor de monseñor Martino así lo ratifica
Su posición como Observador permanente en las Naciones Unidas le permite percibir la recepción de la personalidad de Juan Pablo II como líder mundial. ¿Cómo la definiría?

Es muy importante. Yo estaba allí en las Naciones Unidas, en 1995, cuando el Santo Padre vino, e hizo un discurso histórico, maravilloso. Después, el año siguiente, hicimos un seminario sobre este discurso y la sala de la ONU donde lo hicimos estaba llena hasta su capacidad. El pasado 18 de mayo, al cumplir los 80 años el Pontífice, proyectamos una película sobre los 20 años del pontificado de Su Santidad, completa, con los últimos viajes a Egipto y Medio Oriente. Sin embargo, esa estima que se manifiesta claramente hacia el Papa, se enfrenta con las fuerzas que propagan las teorías que están fundadas en un individualismo acentuado, que afirma que todo lo que me gusta, me hace bien, independientemente de toda consideración ética: eso es verdadero, eso es moral.

El Papa, en la encíclica Evangelium vitae, habla de una conjura contra la vida.

Es cierto, y está basada sobre el individualismo. Así, esta teoría afirma que, si una vida que una mujer tiene en su cuerpo le molesta, por cualquier razón, es natural y lógico que esa mujer se deshaga de esa vida. De esta forma nos podríamos deshacer de los pobres, que quieren un poco de nuestras riquezas; de los refugiados, que nos molestan; de todas las cosas que impiden la realización de mi ego.

¿Qué efectos está teniendo, respecto al Nuevo Orden Mundial, la visita de Juan Pablo II a Tierra Santa?

Un efecto lo resume: ha sido aceptado y recibido por todas las partes del conflicto del Medio Oriente, de manera muy buena. Y nuestra esperanza es que ese impacto se reflexione, tenga un efecto positivo en las negociaciones entre las partes. Por eso, lo que hemos visto es muy positivo, ha sido muy positivo el impacto que tuvo. Vamos a ver si lo tiene realmente modificando la disposición de las partes.

Herodes, un aficionado

¿Cuál es la situación de los Derechos Humanos en el mundo, hoy?

Horrorosa. Piense que, pongamos el caso de la defensa de la vida, siendo el derecho fundamental básico, sobre el que se apoyan todos los otros, son más de 40 millones de abortos en el mundo. Como si España o Italia desaparecieran. Se ha modificado, han disminuido los abortos. En España hay 50.000; en Italia de doscientos mil se han reducido a 138.000, pero son muchos. Yo digo que el pobre Herodes, el rey Herodes que quiso matar a todos los niños de Belén, era un pequeño amateur ¿Cuántos niños pudo hacer matar Herodes? Además, hoy, mil millones de personas sufren hambre en el mundo. Leía hace pocos días otra estadística: mil millones de personas están afligidos por comer demasiado y tienen problemas de peso, de obesidad. Estamos haciendo algo en el campo de la deuda externa. Ésta ha sido una iniciativa que el Papa ha empezado a invocar, a sugerir en el Año del Jubileo. Y qué decir de las 41 guerras que hay en el mundo, o situaciones de conflicto, y los 200 millones de personas que han muerto víctimas de conflictos después de la segunda guerra mundial, o los 50 millones de desplazados o refugiados que hoy tiene el mundo, y las enfermedades que todavía hoy son graves y que, por falta de medicinas, no pueden curarse.

¿Cuáles son las fuerzas que mueven el mundo?

Quisiera decir que el amor del prójimo, pero…, pero falta todavía mucho para que así sea. Veo más claramente el egoísmo y las ganas de tener más dinero, y los materialismos. Ese materialismo práctico que deseamos, especialmente en el mundo occidental. Todos quieren tener en exceso, y el exceso se mide con cuánto cuento, cuántos viajes puedo hacer, de cuántas cosas inútiles me puedo rodear. Hay que hablar de la falta de solidaridad, porque siempre es mejor ayudar a la gente en su país, en su lugar, en su pueblo, que darles algo de lo que nos sobra, de nuestros excesos.

¿En qué medida el Islam es un problema para Occidente?

Las tendencias contra la vida no son, aún, mayoritarias en Occidente. Nuestros pueblos son todavía sanos y buenos. Lo mismo puedo decir del fundamentalismo islámico. No es una tendencia generalizada en todos los países del Islam. Los fundamentalistas son pocos que hacen, como siempre, mucho ruido.

Yo pensaría que tendríamos que dialogar más con las fuerzas sanas del Islam, es una religión monoteísta y con la que juntamente se puede trabajar. Terminada la época de las Cruzadas, se puede instalar un diálogo constructivo entre civilizaciones, y eso todos lo tendríamos que animar. En las Naciones Unidas muchas veces, cuando estamos luchando por la vida, por la familia, contra el aborto, nos acusan de hacer una Santa Alianza con varios países islámicos. No es una Santa Alianza, sino una coincidencia en esos principios de la vida y de la familia. Tenemos muchas cosas en común, ¿por qué no buscarlas?

José Francisco Serrano