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La fiesta del Corpus es la exaltación de la Eucaristía que se instituye el día de Jueves Santo, durante la celebración de la Última Cena. En este día luto y sombras de la Pasión del Señor la festividad no agota toda su importancia, no es un día para la manifestación desbordante del júbilo. Era conveniente separarlas.
Ya en el siglo IV o V se celebraba el 24 de marzo una fiesta con el título de Natalis calicis; algunos han creído ver aquí una celebración de la institución de la Eucaristía. De hecho, durante muchos siglos, no se celebró este adorable sacramento sino en la Misa del Jueves Santo. En el siglo XII se celebraba ya en Lieja una fiesta especial en honor de la Eucaristía, y en 1624 el Papa Urbano IV la extendía a toda la Iglesia universal, fijándola en el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad. España fue tierra abonada para demostrar la esencia de la Eucaristía. En el Cebreiro, en tierras gallegas, está la leyenda en la que algunos quieren ver el Parsifal, el milagro alemán eucarístico. Un monje benedictino, cuando se hallaba impartiendo la comunión a un campesino, tuvo sus dudas sobre el sacramento otorgado. En el momento, el vino se transformó en sangre y la hostia en carne... Siglos después serán los Sagrados Corporales de Daroca, o los de El Escorial, quienes darán testimonio de la Eucaristía... O en el arte, pintando Zurbarán, el pintor extremeño, la visión de la Misa milagrosa del padre Cabañuelas... O son los poetas quienes cantan y exaltan a Jesús Sacramentado, como lo hacen estos cuatro autores de nuestro tesoro literario. A. J. González Muñiz |
| En la cena del Cordero
En la cena del Cordero, Juan López de Úbeda Temores en el favor Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro Lope de Vega Manjar de los fuertes El género humano tiene Pedro Calderón de la Barca Amad Detenéos, entendimiento, Bartolomé L. de Argensola |