RetrocesoA&ONº 218/22-VI-2000SumarioContraportadaContinuar
...cantemos al Señor
La fiesta del Corpus es la exaltación de la Eucaristía que se instituye el día de Jueves Santo, durante la celebración de la Última Cena. En este día —luto y sombras de la Pasión del Señor— la festividad no agota toda su importancia, no es un día para la manifestación desbordante del júbilo. Era conveniente separarlas.

Ya en el siglo IV o V se celebraba el 24 de marzo una fiesta con el título de Natalis calicis; algunos han creído ver aquí una celebración de la institución de la Eucaristía. De hecho, durante muchos siglos, no se celebró este adorable sacramento sino en la Misa del Jueves Santo.

En el siglo XII se celebraba ya en Lieja una fiesta especial en honor de la Eucaristía, y en 1624 el Papa Urbano IV la extendía a toda la Iglesia universal, fijándola en el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad.

España fue tierra abonada para demostrar la esencia de la Eucaristía. En el Cebreiro, en tierras gallegas, está la leyenda en la que algunos quieren ver el Parsifal, el milagro alemán eucarístico. Un monje benedictino, cuando se hallaba impartiendo la comunión a un campesino, tuvo sus dudas sobre el sacramento otorgado. En el momento, el vino se transformó en sangre y la hostia en carne...

Siglos después serán los Sagrados Corporales de Daroca, o los de El Escorial, quienes darán testimonio de la Eucaristía... O en el arte, pintando Zurbarán, el pintor extremeño, la visión de la Misa milagrosa del padre Cabañuelas...

O son los poetas quienes cantan y exaltan a Jesús Sacramentado, como lo hacen estos cuatro autores de nuestro tesoro literario.

A. J. González Muñiz

En la cena del Cordero

En la cena del Cordero,
habiendo ya cenado,

acabada la figura,

comenzó lo figurado

por mostrar Dios a los suyos

cómo está de amor llagado,

todas las mercedes juntas

en una las ha cifrado:

pan y vino material

en sus manos ha tomado,

y en lugar de pan y vino,

cuerpo y sangre les ha dado.

¡Oh, qué infinita distancia

y qué amor tan extremado,

es manjar Dios, y convida,

y es el hombre convidado!

Si un bocado nos dio muerte,

la Vida se da en bocado;

si el pecado dio el veneno,

la triaca Dios la ha dado;

y haga fiesta el cielo y tierra,

y alégrese lo criado,

pues Dios, no cabiendo en ello,

en mi alma se ha encerrado.

Juan López de Úbeda

Temores en el favor

Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro
y la cándida víctima levanto,

de mi atrevida indignidad me espanto,

y la piedad de vuestro pecho admiro.

Tal vez el alma con temor retiro,

tal vez la doy al amoroso llanto;

que, arrepentido de ofenderos tanto,

con ansias temo y con dolor suspiro.

Volved los ojos a mirarme humanos;

que por las sendas de mi error siniestras

me despeñaron pensamientos vanos.

No sean tantas las miserias nuestras

que a quien os tuvo en sus indignas manos

vos le dejéis de las divinas vuestras.

Lope de Vega

Manjar de los fuertes

El género humano tiene
contra las fieras del mundo,

por más que horribles le cerquen,

su libertad afianzada,

como a sustentarse llegue

de aquel Pan y de aquel Vino,

de quien hoy es sombra éste...

Nadie decconfíe.

Nadie desespere.

Que con este Pan y este Vino...

las llamas se apagan.

Las fieras se vencen.

Las penas se abrevian.

Y las culpas se absuelven.

Pedro Calderón de la Barca

Amad

Detenéos, entendimiento,
que si no os pensaís fundar

en la fe de este manjar,

os faltará el fundamento.

La fe sólo es la que sabe

cómo este manjar encierra

al que ni en toda la tierra

ni en todos los cielos cabe;

y así, ni torres de viento

podréis sin ella fundar;

porque aun para comenzar

os faltará el fundamento.

Si logrado queréis ver

el amor de vuestra empresa,

no hagáis, llegado a la mesa,

sino callar y comer.

Callar, porque es sacramento,

y comer, porque es manjar;

pero amad; que para amar

no os faltará fundamento.

Bartolomé L. de Argensola