RetrocesoA&ONº 218/22-VI-2000SumarioMundoContinuar
Congreso Eucarístico Internacional
El corazón del Jubileo
Se trata del acontecimiento de mayor duración de todas las actividades previstas para este Jubileo y vive hoy, fiesta del Corpus Christi, su momento más simbólico con la procesión del Santísimo Sacramento por las calles de la Ciudad Eterna, desde la basílica de San Juan de Letrán hasta la de Santa María la Mayor, en la que participará el mismo Juan Pablo II y unos 70 mil fieles.

Los días que están viviendo los peregrinos son realmente únicos. Por las mañanas, un cardenal y testigos del cristianismo de final de milenio han ofrecido su testimonio y sus palabras para profundizar en ese misterio de la Eucaristía. Por las noches, varias iglesias de Roma son testigos de la fe de los fieles que vienen incluso a las dos o tres de la madrugada a adorar el Sacramento. Los Congresos Eucarísticos Internacionales surgieron en Francia, en 1881, por iniciativa de laicos comprometidos en la acción social y que sufrían al ver cómo Cristo parecía ser totalmente excluido de la vida pública. Pensaban que estos encuentros podían ser una ocasión para hacer presente a Cristo en la vida de todos los días de la gente.

MÁS DE UN MILLAR DE ESPAÑOLES

Más de un millar de fieles de España se encuentran en Roma participando en el acontecimiento. La mayoría de ellos son miembros de la Adoración Nocturna Española. Proceden, entre otras, de las diócesis de Málaga, Sevilla, Madrid, Ávila, Barcelona, Vic, Calahorra y La Calzada-Logroño, Sigüenza-Guadalajara, Toledo y Santander.

El pasado martes y mañana viernes, la basílica de Santa María la Mayor de Roma acogerá una celebración de la Eucaristía para los participantes en el Congreso de lengua española, presidida por el cardenal Rouco, arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española.

CALDERÓN DE LA BARCA EN EL VATICANO


El sábado, en la Sala de Audiencias del Vaticano, por iniciativa de la Embajada española ante la Santa Sede, y con la colaboración de los Ministerios de Educación y Cultura y de Asuntos Exteriores, con el patrocinio de Caja Sur, se representará a los participantes en el Congreso Eucarístico El gran teatro del mundo, el inmortal auto sacramental de Calderón de la Barca, dirigido por José Tamayo e interpretado por la Compañía Lope de Vega.

Las celebraciones culminarán el próximo domingo con la Statio Orbis, es decir, el momento en el que la Iglesia universal se recoge ante la Eucaristía para volver a tomar aliento y seguir en su compromiso de evangelización en medio de dificultades, debilidades y logros. En esa misa, será también el momento en el que el Papa dará la Primera Comunión a varios niños.

INVITADOS DE HONOR


El amor a la Eucaristía no se entiende sin el amor a los hermanos. Por este motivo, en las vísperas, Juan Pablo II preparó estas celebraciones invitando a comer el 15 de junio en el Vaticano a doscientos pobres: hombres, mujeres y niños, algunos de ellos musulmanes, con historias duras a sus espaldas. Llegaron con una invitación personalizada del mismo Papa que les entregaron las organizaciones que les atienden: la Comunidad de San Egidio, Cáritas de Roma y la Casa Don de María, fundada por la Madre Teresa de Calcuta en el mismo Vaticano.

Tras pasar la Puerta Santa de la basílica de San Pedro en signo de conversión, se reunieron en el atrio de la Sala de las Audiencias generales donde el Papa invita a comer en grandes ocasiones a obispos y cardenales. Las mesas, de trece personas (los sin techo comieron con un cardenal y un obispo y dos de los voluntarios que los atienden), estaban preparadas hasta en los más mínimos detalles: con los tres vasos para agua, vino y champagne, y manteles de Flandes.

A la derecha del Papa se encontraba Evelina, una mujer que ha vivido durante muchos años en la calle y a la que las Misioneras de la Caridad han acogido en su centro. Por este motivo, el Papa le saludó como ciudadana vaticana, de hecho vive al igual que sus compañeras entre los muros pontificios. Las personas sin techo de Roma la llaman cariñosamente La reina.

Para mostrar que el sacerdocio es un ministerio de servicio y no de poder, los camareros eran 65 sacerdotes y seminaristas estudiantes del Seminario Romano. El Pontífice quería que hubiese música durante toda la comida y, al final, baile. Para ello, pidió que viniera la orquesta de los Legionarios de Cristo, compuesta por 30 músicos y 10 cantantes, todos ellos seminaristas, que alegraron el acto con ritmos iberoamericanos, italianos y africanos.

Los más animados fueron las familias gitanas, que hicieron corro para bailar con los niños. Mientras el Papa aplaudía, las madres llevaban a la mesa a sus hijos para que el Pontífice les saludara.

Al final, Juan Pablo II les ofreció un regalo y cien mil liras. Ciertamente este gesto no resolverá los problemas de estas personas, pero ciertamente les ha servido para comprender que ellos no son un número o un problema para el Papa. El Papa les dijo: No puedo transcurrir demasiado tiempo con vosotros, pero os aseguro que todos los días os sigo con la oración y el cariño. Mientras os veo, uno a uno, pienso en todos aquellos que en Roma y en el mundo viven momentos de prueba y dificultad. Quisiera acercarme a cada uno para decir: No te sientas solo, pues Dios te ama. El Papa os quiere mucho, queridos hermanos y hermanas, y con él toda la Iglesia abre de par en par los brazos de la acogida y la fraternidad.

J. C.