RetrocesoA&ONº 218/22-VI-2000SumarioUsted tiene la palabraContinuar
CARTAS AL DIRECTOR
AL SEÑOR ALCALDE

Somos un grupo de jóvenes de edades comprendidas entre 16-18 años que tenemos algo que decir al señor Alcalde por sus declaraciones en relación a la familia: no tenga miedo a decir la verdad y siga así, porque hay pocos políticos como usted. Defienda a la familia todo lo que pueda y no se deje influir por las distintas críticas y el poco apoyo que recibe de su partido, porque al parecer en España sólo pueden opinar unos pocos, y el resto tenemos que seguir sus órdenes para que sus amenazas y críticas no nos amarguen la vida. ¿Qué pasa, que no toleran diferentes opiniones? ¿Que tienes que ser progresista para que te hagan caso? A nosotros como jóvenes españoles no nos sirve de nada la libertad de expresión, porque cada vez que alguien dice algo en contra de las ideas de los llamados progresistas le hacen la vida imposible, hasta que cambie de opinión y acabe diciendo lo que a ellos les interesa.

Teresa Ruiz Luis. Madrid
En este sentido, hemos recibido
también cartas de: Nicolás Cuadrado; Lola Velarde; Teresa García-Noblejas; Elvira Sánchez-Migallón; Eusebio Nuño; Manuel Morillo y José A. Miranda

EL GRAN CATOLICO

Me ha parecido ridículo que, después de las críticas del Secretario de la Conferencia Episcopal Española al programa titulado Gran Hermano, saliera el Consejero Delegado de Gestevisión Tele 5 reivindicando lo católico que es porque su cadena, a pesar de ser privada, televisó una vez una celebración eucarística y ha patrocinado campañas para la edificación de nuevas iglesias. Bien está que haya hecho esas obras buenas. Pero si fuera un católico medianamente formado sabría que todo eso no puede tomarlo como patente de corso para justificar ese bodrio televisivo, cuyo principal atractivo está en arrebatar a la persona su intimidad para convertirla en mero espectáculo. ¡Coherencia, señor Vasile! Discrepe, si eso quiere, de la opinión de los obispos. Pero rebata —si puede— sus argumentos, y no pretenda disimular la peste aireando sus méritos religiosos. Porque así echa a perder el valor que éstos tuvieran. Y además da pie a que alguien saque la impresión de que quizás está tratando de acallar a los prelados con la amenaza de no volver a ser buenecito. En fin, que me revienta el clericalismo de quienes recurren a lo religioso para justificar lo inmoral.

Jose C. Martínez. Madrid

NAZISMO ABORTISTA


Las clínicas abortistas legales no cumplen la ley de despenalización del aborto. A los activistas que defienden la vida, dicha ley no les gusta, pero quieren que se cumpla: de ahí las denuncias a la policía cuando tienen pruebas de que no se cumple la ley. ¿Qué derechos humanos son los nuestros que se someten al dictado del salvaje capitalismo que, sin escrúpulos, no duda en saltarse la ley para cobrar las 80.000 pesetas por cada aborto?

Si una mujer no ha sido violada, si su niño no nacido no tiene malformaciones, o si no existe grave peligro para su salud por dar a luz, entonces el problema es económico y tiene una solución económica, y el aborto es ilegal, y la policía debe intervenir. ¿Por qué a estas personas con problemas económicos no se les ayuda de verdad, ahora? ¿Las únicas ayudas a las mujeres embarazadas sin recursos económicos tienen que ser el aborto de sus hijos?

Eso no resuelve el problema: los recursos económicos no se multiplican tras un aborto, y sí se agravan los problemas personales y psicológicos. Eso es matar a los pobres para erradicar la pobreza: ¡viva el nazismo económico de las clínicas abortistas! Las organizaciones provida vienen ayudando a mujeres como ésta que acudió, desesperada, a la clínica Dátor. Desde hace 25 años, ayudan resolviendo el problema desde su raíz.

Alberto Martín. Alcalá de Henares
En este sentido, hemos recibido
también cartas de: Manuel Cruz, Margarita Fraga, Jesús Manuel Vélez e Isabel Álvarez

LEO SIEMPRE ALFA Y OMEGA


Permítame decirle que, en medio del alud de publicaciones en las que regularmente se agreden o ningunean los sentimientos de muchos jóvenes, que todavía consideramos que ser católico es algo en lo que y por lo que merece la pena vivir, haber encontrado un semanario como el suyo ha supuesto una inmensa alegría, una gran felicidad que me ha hecho reconciliarme con el papel y la pluralidad de la prensa en este país. Les aseguro que, a pesar de leer varios periódicos al día, espero siempre con impaciencia al jueves, porque ese día puede uno al fin respirar en medio del tráfago de noticias en que le sumerge la prensa diaria, y resituar las cosas, los problemas y los planteamientos por medio de la fe vivida que ustedes tan bellamente transmiten.

Les animo fervientemente a seguir perseverando en esa línea, que es la del Papa, y eso les debe bastar para estar seguros que están en la senda correcta. Como miembro de Renovación Carismática Católica cuenten con el boca a boca para llegar a un cada vez mayor número de personas y, por supuesto, con mis oraciones.

Pablo A. González. Málaga