RetrocesoA&ONº 219/29-VI-2000SumarioMundoContinuar

HABLA EL PAPA

Escuela de caridad

Cristo es el Pan de la salvación para el hombre viandante y peregrino en la tierra. Por este motivo, en la fiesta del Corpus Christi se lleva la Eucaristía en procesión por las calles, entre las casas y los edificios de la vida cotidiana. El Resucitado ha querido seguir viviendo entre nosotros en el misterio eucarístico, para que todo ser humano pueda conocer su verdadero nombre, su verdadero rostro, y experimentar su infinita misericordia.

Nosotros creemos firmemente que Cristo es el único Salvador del mundo, el único Redentor, Hijo de Dios, que se encarnó, murió y resucitó por nosotros. En el misterio de la Eucaristía, Cristo ha querido permanecer con nosotros, convirtiéndose en nuestra comida y en nuestra bebida de salvación.

Hoy es particularmente necesario que, mediante la celebración de la Eucaristía, todas las comunidades cristianas adquieran la convicción interior y la fuerza espiritual para salir de sí mismas y abrirse a otras comunidades más pobres y necesitadas de apoyo en el campo de la evangelización y de la cooperación misionera, favoreciendo el fecundo intercambio de dones recíprocos que enriquece a toda la Iglesia.

La Eucaristía es, además, una escuela permanente de caridad, de justicia y de paz, para renovar en Cristo al mundo que nos rodea. La presencia del Resucitado proporciona a los creyentes la valentía para ser promotores de solidaridad y de renovación, contribuyendo a cambiar las estructuras de pecado en las que las personas, las comunidades y, a veces, pueblos enteros, están sumergidos.

(25-VI-2000)