|
|
No sé si he podido hacerte comprender lo mucho que te quiero. Siempre he estado orgulloso de ti. Hay una cosa importante que quiero recomendarte: vive siempre hasta el fondo todo lo que el Señor te da, responde siempre a lo que Él te pide, pide comprender su sentido, junto con tus amigos, siguiendo a aquellas personas más grandes que te acompañan y que son para ti un ejemplo en este camino. Todo es para ti, todo sirve para conocer el camino en que el Señor te llama, en todo puedes experimentar, si lo pides, su Compañía. En este tiempo de enfermedad me he dado cuenta de que es el Señor quien ha plasmado mi vida, me ha hecho vivir esto que me está sucediendo como algo mío, como Su designio sobre mí, sobre nuestra familia; no sería yo si todo esto no hubiera sucedido.He podido ofrecer todo esto por ti, por nuestra familia, por el movimiento, por nuestros amigos y por algunas personas necesitadas, y estoy seguro de que todo esto va a producir sus frutos. Si miro hacia atrás, me siento agradecido al Señor por el milagro que ha hecho en mi vida; vosotros no existíais y ahora existís, para siempre. Nos ha puesto juntos para siempre; eres mi hijo mayor, llegarán también momentos difíciles en la familia, afróntalos, afróntalos siempre desde este punto de partida: hemos sido puestos juntos para siempre por Otro. Siempre estaré cerca de ti, ahora más que antes, en todos los momentos más importantes, los de dificultad y los de alegría; ya no me perderé nunca un partido tuyo de fútbol, un examen tuyo, cualquier otro acontecimiento importante de tu vida. Verás, conseguiré que me sientas cercano y te ayudaré. Te encomiendo a mamá, cuídala y ayúdala; trátala con cuidado y amor. Tú tienes el mismo temperamento que yo; si tienes la solución para un problema, convéncela con amor y escucha con mucho respeto su opinión. Hazlo así también con Esteban y Beni: te necesitan, que no te echen en falta nunca. Si me he enfadado contigo algunas veces es porque no soportaba verte desperdiciar el tiempo, no comprometerte con la vida y con tus responsabilidades. De Primer Día, Córdoba |
| Ese mismo fuego que arde en ti es el que se apoderó de mí. Te confieso que, al principio, sentí vértigo, porque una no se imagina que va a ser monja de clausura. Sólo que me atreví a preguntarle: ¿Qué quieres de mí? Él esperaba un corazón abierto para derramar Su vida. Tan sólo tenía que decrir sí, cerrar los ojos y dejarme llevar por Su Gracia abrasadora. No pensaba en lo que dejaba atrás, porque por fin la vida se abría para mí.
Cuando le dejé arder, el amor en la libertad irrumpió en mi vida, de una manera impresionante. Sólo sé que mi vida se llenó de luz, de calor, de alegría y de una fuerza increible. Porque ya no era yo. Era Cristo resucitado en mí, su vida en mí. En todo esto hay un misterio que sí que te quiero contar, y es que, cuando me dejé abrasar por el fuego, inmediatamente, ardí en deseos de que otros se dejaran prender. Por eso vivo aquí en el monasterio. Así encenderé tu fuego. Lo mejor de mi vida también es para ti, mi único tesoro: ese fuego que otros han hecho arder en mí lo quiero extender hoy a ti. ¡Ojalá te abrase Cristo! Imagino que, si alguien puediera, preguntaría si no he dudado. ¡Hombre, pues claro que tienes momentos de tentación en que te gustaría salir corriendo y huir! Pero, de pronto, se desbaratan todos los planes. Mi ilusión era casarme, formar una familia Lo normal. Y el mundo también seduce, además: la moda, la comodidad, el dinero, el prestigio Lo dejamos todo, pero no porque no nos atraiga o porque sea malo. No, lo dejamos por Jesucristo y por todos vosotros. Dejar , la verdad es que dejar La verdad es que nos da todo, el ciento por uno y la vida eterna. No hay más razones. Cuando Dios llama y el corazón se enamora, no hay fuerzas que te detengan. No podemos conformarnos con pequeñas fiestas de felicidad. Al lado de Jesucristo, ¡todo se queda tan pequeño ! Por último, déjame que te diga una cosa: Jesucristo es el Único que puede llenar tu vida. Quiero que mi vida y la de mis hermanas sea como un despertador, que te indique que no merece la pena gastar la vida en ideales pequeños y en cosas que tienen fin. La vida es muy fugaz. Todavía te preguntas cómo es posible que una joven con amplios horizontes e ideales se entierre en vida, ¿verdad? Pues somos felices. Cristo es para mí, aunque te suene fuerte, el Esposo, el Dios y el Hombre de mi vida. Jamás nadie me ha amado como Él, nadie me abraza como Él, nadie tiene palabras de vida eterna. ¡Esposa de Cristo! Soy de Cristo, elegida por Él, ahora y para toda la eternidad. Ah, y en Cristo soy madre, madre del mundo entero. El monasterio es un lugar pequeño y escondido, pero sus brazos se extienden al mundo entero. ¡Qué suerte poder decirte esto, y que no tengas miedo! Que Cristo desea tu felicidad, mucho más que tú. Si hoy escuchas la voz del Señor, no endurezcas tu corazón. El fuego está en ti. Puedes pisarlo, o avivarlo. Tú lo tienes cautivo. Y tú también estás llamado a abrasar a otros. No te olvides de rezar por nosotras, por favor. Gracias por dejarme caminar junto a ti. Estoy en ti y deseo encender tu Fuego. |
|