RetrocesoA&ONº 202/2-III-2000SumarioEn portadaContinuar
La vida política
y las políticas de la vida

Es conocido de todos los que nos dedicamos a sopesar los avatares de lo público, que en este mundo de transparencias y de predominio de la imagen y de la medición de impactos de opinión, lo que distingue el triunfo del fracaso, lo que diferencia el éxito de la pena, y lo que cambia el encumbramiento en ostracismo, es una muy delgada hoja de papel de fumar. El predicamento del que goza la así llamada tercera vía en los medios de análisis políticos tiene su origen, precisamente, en ese mimetismo que usa la derecha para parecer una izquierda civilizada, acompañado con el ropaje dorado que lustra la izquierda en su esfuerzo por representar la defensa de un orden respetable. Las distinciones son aquí muy difíciles de encontrar; por eso se dice que la política hace extraños compañeros de cama. Una vez que los herederos de las siglas de izquierda han descubierto las ventajas del mercado y de la competencia, y una vez que los herederos de las siglas de derecha han reconocido los parabienes de la apuesta por la solidaridad, ¿qué es lo que distingue a unos de otros? Digámoslo claro: en términos ideológicos, nada. Sin embargo, todavía somos capaces de distinguir y, de hecho, elegimos a unos o a otros según nos viene en gana, en cada llamada a las urnas. Y es que, si bien en términos ideológicos, por lo que se refiere a la fundamentación de la política aplicada, la distinción no existe, en términos de personalidades, de estética, y de país en el que vivas, las diferencias se intentan agrandar al máximo para que todavía sea posible la oferta alternativa.

El resultado de todo esto es que, en este teatro de apariencias que es la escenografía política, lo paradójico pueda llegar a parecer patológico cuando la gente se lo toma realmente en serio. Es paradójico que, en ciertos países, sean las siglas de los partidos de derecha las que mejor han representado el papel del posicionamiento contra la vida del no nacido y contra la familia (esto entra dentro de la estética para algunos políticos), caso de los conservadores de Margaret Thatcher, mientras, en otros países, este papel lo juegan los que militan bajo estandartes de rancio abolengo izquierdista. El ejemplo paradigmático de esta última actitud lo tenemos precisamente en la izquierda española. Así que, en lo que más marca las diferencias aquí, Lady Thatcher y Almunia están de acuerdo. Pero lo dicho, no conviene tomarse la representación demasiado en serio.

La izquierda española, a diferencia de otras izquierdas, ha elegido acrisolar las distinciones con su contraparte política, no, como en otros países, en torno a la economía, al entendimiento de la Administración pública, o al enfoque que debe darse a los planteamientos educativos, sanitarios o asistenciales de fondo. La izquierda española ha decidido reconocerse en el espejo del camarín de disfraces de este teatro de representaciones que es la política moderna entendida como gestión de lo público, poniéndose el disfraz más llamativo que quedaba en el armario, el de ángel exterminador que lucha contra la vida y la familia. Para los que, como un servidor, todavía creemos en la participación democrática para conseguir una sociedad más justa y solidaria, en el regeneracionismo social que conlleva la dignificación del trabajo hecho a conciencia, y en la posibilidad de llevar el desarrollo socioeconómico a los rincones más alejados del globo, este disfraz es una burda mueca del generoso esfuerzo que ha hecho hasta ahora reconocibles como dignas las siglas de la izquierda. Un viaje por los últimos programas electorales nos dará luces sobre esto.

Se supone que un programa electoral se elabora con una visión a medio plazo de unos cuatro años más o menos. Ya se sabe que los programas electorales quedan a veces en papel mojado, pero ni qué decir tiene que constituyen la base de las diferencias buscadas por una y otra formación política en ese esfuerzo por encontrar desavenencias cosméticas y estéticas en la oferta política. Pues bien, los programas electorales de las fuerzas políticas de ámbito estatal presentados para las elecciones legislativas del año 2000, ofrecen la muestra más palpable de este esfuerzo demonizador de la imagen y del disfraz ajeno, a sabiendas de que, a la hora de la verdad, (en política la verdad es la economía), todos los actores interpretarán el mismo o parecido guión.

Las diferencias entre los distintos programas de gobierno presentados, pueden reflejarse y resumirse de muchas maneras. Nuestra selección es escueta. Los puntos que siguen utilizan sólo frases textuales sacadas de los respectivos y, a veces, voluminosos programas. Empecemos por lo que consta en el acuerdo programático alcanzado el 2 de febrero entre PSOE e IU:

    PSOE e IU:

      - Profundización del Estado de las Autonomías desde una perspectiva federal.

      - Reducción de la jornada laboral a 35 horas.

      - Revisión de la normativa de las empresas de trabajo temporal.

      - Supresión de las Fundaciones Públicas Sanitarias.

      - Sustitución de la energía nuclear. No se construirán cementerios nucleares.

      - Diseño del futuro sector público empresarial.

      - Mantenimiento de la carga fiscal y de los tipos del IRPF.

      - Igualación de las deducciones personales y familiares para todos los contribuyentes.

      - Deducción del mínimo exento personal y familiar en la cuota del IRPF.

      - Alcanzar la democracia paritaria.

      - Ley sobre interrupción del embarazo que ponga fin a las limitaciones actuales.

Continuamos con propuestas particulares del PP:

    PP:

      - Programa nacional de guarderías y escuelas infantiles con garantía de plaza a los menores de 3 años.

      - Exoneración de las cotizaciones a la Seguridad Social durante el período de 2 años posterior a la maternidad y reducción de las cargas fiscales.

      - Prolongación voluntaria de la vida laboral.

      - Homologación retributiva del profesorado en los centros concertados.

      - Escolarización de los 3 a los 6 años en condiciones de gratuidad.

      - Utilización de las bibliotecas escolares en horarios no lectivos.

      - Creación del Instituto Español de Teleeducación y de un portal de Internet único para la Administración y Sanidad de acceso a todos.

      - Liberalización de los servicios postales y transformación del ente público de Correos.

      - Plan nacional de servicios de atención domiciliaria y nueva Ley de familias numerosas.

      - Combatir la discriminación por razón de orientación sexual.

      - Nueva regulación del derecho de fundación y creación de una comisión nacional de bioética.

      - Desbloqueo de listas electorales y obligatoriedad de las cabinas de voto.

Continuamos con propuestas específicas del PSOE:

    PSOE:

      - Gratuidad de los libros de texto .

      - Número de alumnos máximo por aula en la enseñanza obligatoria: 22 (10 en las de idioma).

      - Educación sexual no discriminatoria.

      r Los centros docentes permanecerán abiertos durante once meses al año, siete días a la semana y doce horas al día.

      - Reforma de la Ley Electoral para garantizar la presencia equilibrada en las listas electorales -ni más de un 60 ni menos de un 40%- de hombres o mujeres.

      - Aprobación de una ley de interrupción voluntaria del embarazo que asegure la atención sanitaria integral a la mujer que se acoja a ella.

      - Remover los obstáculos legales, sociales y económicos que limitan o impiden la libertad de elección de modelo de vida privada.

      - Políticas activas capaces de dotar de incentivos a la fecundidad.

Y terminamos con propuestas de distingos exclusivos de IU:

    IU:

      - Dedicar el 0,7% del PNB a cooperación al desarrollo y condonación de la deuda externa pública que tienen todos los países del Sur con el Estado español.

      - Desaparición de la Legión y salida de la OTAN y la UEO.

      - Derecho al matrimonio de parejas del mismo sexo y derecho de estas parejas a la adopción de hijos.

      - Reconocimiento del aborto libre y gratuito durante las 16 primeras semanas de gestación.

      - Despenalización de la ocupación de viviendas sin moradores.

Ni qué decir tiene que las distinciones más profundas entre la derecha y la izquierda española es, hoy por hoy, la provisión de fondos y legislación en apoyo de un determinado tipo de familia y de acogida a la vida humana. ¿Para esto están los políticos?

José Pérez Adán