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El señor cardenal arzobispo ha publicado un Decreto por el cual se concede a todos los sacerdotes de la archidiócesis que tengan licencias la facultad de absolver en el fuero sacramental las censuras "latae setentiae" no declaradas ni reservadas a la Santa Sede durante este Año Santo.Para la mayoría de los fieles, que lógicamente no están acostumbrados a una terminología jurídica, esta concesión puede resultar difícil de comprender. En términos más vulgares diríamos que, en este Año Santo, lo que se quiere es que todo fiel, aun aquellos que voluntariamente han cometido pecados tan graves que se han apartado de la Comunión de la Iglesia, puedan encontrar con más facilidad la gracia y el perdón de la misericordia divina. En este Año Jubilar nos podemos hacer varias preguntas para saber, con más precisión, cuáles son los beneficios que podemos alcanzar. ¿QUE ES LA INDULGENCIA?
Cuando una persona comete un pecado, sobre todo el mortal, tiene unas consecuencias: la pérdida de la gracia de Dios y de la vida divina. Cada vez que nos arrepentimos y nos confesamos, somos readmitidos a esa comunión. Sin embargo, hay una segunda consecuencia del pecado que es lo que se llama la pena temporal. El pecado, aun perdonado, deja una huella que debe purificarse por medio de obras de misericordia, mortificaciones, determinadas oraciones- La indulgencia lo que hace es borrar esa huella que ha quedado. Se llama indulgencia plenaria si se borra completamente y parcial cuando se borra en parte. |
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REQUISITOS
n Para ganar esta indulgencia plenaria, en primer lugar, hace falta confesar, porque es necesario arrepentirse y que se excluya todo afecto desordenado a cualquier pecado, incluso venial. La confesión puede realizarse ocho días antes o después de haberse hecho las otras obras prescritas. n En segundo lugar, hay que visitar la iglesia que ha sido designada por el obispo para ganar estas indulgencias. ¿Por qué visitar la iglesia?: porque tiene un sentido de peregrinación; uno se dirige a un lugar, aunque cueste trabajo, precisamente porque se quiere conseguir algo importante. En este Año Santo no sólo están los templos designados, sino que también se puede ganar la gracia visitando a enfermos, impedidos, encarcelados, ancianos que viven solos a los que se puede mostrar el amor que Cristo siente por ellos a través de nuestra caridad y solidaridad. ¿Verdad que en ocasiones cuesta más trabajo ayudar a estas personas que ir al templo? n En tercer lugar, hace falta comulgar. n En cuarto lugar, hacer la Profesión de fe, el Credo, que expresa lo que nosotros creemos y la razón por la cual hacemos estas obras. n Finalmente, orar por las intenciones del Papa. Este Año Santo supone una muestra más del infinito amor de Dios por todos nosotros. Por eso, incluso, se ha venido a llamar el Año de la Gran Perdonanza. Sería muy importante, y así lo subraya el Santo Padre, que lo mismo que recibimos el perdón de Dios, nosotros sepamos perdonar a los demás y que las obras buenas que realicemos no queden solamente en un momento aislado, sino que se prolonguen a lo largo de nuestra vida. Ricardo Quintana Bescós Canónigo Penitenciario |
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Madrid: Catedral de la Almudena. Getafe: Catedral de Sta. María Magdalena; Cerro de los Ángeles (basílica del Sgdo. Corazón, iglesia MM. Carmelitas y ermita de Ntra. Señora de los Ángeles); ermita de la Poveda, en Villa del Prado; y Sta. María de la Cruz, en Cubas de la Sagra. Alcalá: Catedral Magistral; Sta. María Magdalena, en Torrelaguna; y Ntra. Señora de la Victoria, en Villarejo de Salvanés. |
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por el obispo diocesano en la catedral: - Madrid: 19 horas |