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Dolor y reflexión
| Como bien han señalado todos los medios de comunicación social tras el brutal atentado de ETA que acabó con la vida del secretario de los socialistas alaveses, don Fernando Buesa Blanco, y de su ertzaina de escolta, don Jorge Díez Elorza, la forma como ETA y sus cómplices entienden la política es el cobarde asesinato por enésima vez. Toda la sociedad española, en primer lugar la vasca, ha reaccionado de forma unánime e indignada ante esta nueva exhibición de barbarie que degrada a quienes la cometen y enaltece a las víctimas. Todas las personas de bien se han unido para condenar estos crímenes y son muchos los que se preguntan por qué en la vida ordinaria de cada día no se mantiene la firme unidad política frente al terrorismo que se produce cada vez que un ser humano pierde la vida. No pocos se preguntan también por qué no se boicotea y aisla de una vez y sin contemplaciones ni distingos a quienes, tras cada asesinato, se acercan a los micrófonos para contarnos su versión, olvidando el interés de la sociedad, el bien común.
En las fotos, el dolor de la viuda y de los hijos de don Fernando Buesa, las lágrimas de rabia y de impotencia de una joven representante del digno pueblo vasco, y la desolada mirada de un veterano ertzaina a los restos mortales de su compañero que hace el número nueve de los ertzainas asesinados |