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Saludo del nuevo Nuncio a los españoles:
"Ya amaba antes a España
y ahora la amo mucho más"
"Naturalmente, lo primero que hice al conocer la decisión del Santo Padre de nombrarme Nuncio
Apostólico en España fue rezar, darle gracias a Dios y pedirle por el bienestar espiritual y material
de todos los españoles. Quiero decirles, ya desde ahora, que voy a servir a la Iglesia en España
y a todos los españoles con la mayor ilusión de mi vida. Mi misión es, precisamente, eso:
servicio, y eso es lo que me propongo hacer desde este momento"
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Son las primeras palabras del nuevo Nuncio Apostólico en España y en el Principado de Andorra, monseñor Manuel Monteiro de Castro. Cuando contacto con él y le doy la enhorabuena, y le expreso la gran esperanza que su nombramiento ha suscitado, advierto al otro lado del teléfono y también en su voz, un entusiasmo muy elocuente:
Haré me dice todo lo que pueda por responder del mejor modo posible, con la ayuda de Dios, a esa esperanza de la que usted me habla. ¿Conoce usted España, señor Nuncio? La conozco desde muy chiquito; mi pueblo, Santa Eufemia de Prazins, en la diócesis portuguesa de Braga, está a menos de cien kilómetros de la bellísima Galicia. Mis padres, a través de la frontera de Túy, me la hicieron conocer desde niño, toda Galicia, y en especial Santiago de Compostela. Después he tenido el privilegio de conocer, en diferentes viajes, casi todas las regiones españolas. La última vez, con ocasión de la Expo de Sevilla. Aparte de eso, los años de mi formación, filosófica y teológica, los libros y los autores de la BAC, me hicieron penetrar en lo más profundo del alma de España. |
| Veo que habla usted perfectamente el castellano.
Gracias a Dios, durante mis ya más de veinte años de servicio diplomático, he trabajado en países de Hipanoamérica que han recibido la fe y la savia vital de España. España, con Portugal, ha cumplido una misión única en el mundo. Ha sido portadora de los valores espirituales y ha sabido, desde hace siglos, contribuir a crear una sociedad y una civilización del amor y de la solidaridad. En diversos países de América he podido comprobarlo. Mucho de los recibido de España pervive. (Monseñor Monteiro, aparte de trabajar en otras representaciones pontificias por todo el mundo, de Australia y Vietnam a Bélgica, Barbados y Sudáfrica, prestó su servicio, desde 1967, en Panamá, Guatemala, México y, desde 1990, en El Salvador y Honduras). No sé si conoce usted, señor Nuncio, Alfa y Omega, pero le ofrezco sus páginas para un primer saludo suyo a los españoles. Se lo agradezco de todo corazón, y permítame que le diga que es un país al que ya amaba antes, y ahora amo mucho más, y con el que me siento muy hermanado. Espero tener la oportunidad de sentirme feliz haciendo un trabajo muy provechoso al servicio de la Iglesia en ese querido país. Mi misión pastoral y mi tarea como diplomático al servicio de la Santa Sede se centrará en ayudar a superar problemas y dificultades, a que haya entendimiento y comprensión recíproca para construir una sociedad y una Iglesia mejor para todos. Conozco Alfa y Omega sólo de referencia, porque uno de los secretarios de la Nunciatura en Pretoria, donde desde hace dos años he prestado mi último servicio diplomático, es de la diócesis de Madrid. Le agradeceré que, a través de las páginas de ese semanario, transmita a los lectores la inmensa ilusión con la que voy a España, con los ojos puestos en Dios y en el bienestar integral del pueblo que el Señor me ha confiado a través del Santo Padre Juan Pablo II. Monseñor Monteiro de Castro tiene previsto salir de Johanesburgo (Sudáfrica) el próximo día 19 de marzo, fiesta de San José, y llegar a Madrid el día 20. Posteriormente iniciará oficialmente su misión diplomática con la presentación de las Cartas credenciales a Su Majestad el Rey de España, en fecha todavía no establecida. Miguel Ángel Velasco |