RetrocesoA&ONº 203/9-III-2000SumarioUsted tiene la palabraContinuar
CARTAS AL DIRECTOR
El Jubileo en la televisión

Soy italiana residente en Madrid desde hace muchos años, además de la televisión española, veo la RAI 1, RAI 2, RAI 3 y TV5 francesa. El 11 de febrero, como bien lo han declarado ustedes en el nº 200, el Jubileo de los enfermos ha sido un acontecimiento sin precedentes en Roma. Yo grabé toda la celebración para que la vea mi familia a través de RAI 1.

Les escribo porque estoy perpleja frente a la contestación que me dieron por teléfono las emisoras de Telemadrid, Antena 3 y Tele 5 cuando les pregunté si tenían previstas las retransmisiones a lo largo de estos 12 meses según el calendario del Año Santo 2000, y me dijeron que no, que no hay nada programado. He mandado una carta a los tres directores generales con la esperanza de que hagan algo al respecto. ¿Qué es lo que podemos hacer los demás, aparte de rezar mucho y bien, para que estos señores den a conocer a través de la televisión estas celebraciones que, a mi juicio, no sólo interesan a los católicos sino a toda persona de buena voluntad?

Elda Bracco de Ghisteri

Los bebés no pueden ir en bus

Desde el nacimiento de mi hija, hace nueve meses, vengo padeciendo la sinrazón de una norma relativa al uso del transporte público que indica el modo en que debe viajar un niño de corta edad en un autobús de la E.M.T. de Madrid. Según ésta, el carrito debe quedar desmontado y el niño viajar en brazos de su madre. Argumentan que por seguridad de la criatura frente a un posible frenazo fuerte.

La realidad es muy diferente: si viajas sola no puedes sujetar a una niña de 7 meses con una mano y cerrar el carro con la otra. Si por ventura lo consiguieras (dejando a tu hijo en brazos de un desconocido), hay que sostener con una mano el carro cerrado y con la otra al niño. Díganme ustedes cómo se sujetan. Ante el posible frenazo salimos disparados madre, hijo y cochecito. Por otra parte, sentarse con el niño no da más seguridad a la criatura, ya que ninguno de los dos llevamos cinturón que impida golpearnos con una barra. Sin embargo, en el carrito el niño va atado y el coche lleva un freno muy eficiente que le proporciona gran estabilidad. Existe otro problema: Cuando estás llegando a tu destino, tienes que volver a montar el carro (dejando a tu hijo en brazos de otro desconocido que se preste). Mientras, bamboleándote con los movimientos del autobús, lo montas y debes conseguir meter al niño en pleno movimiento. Si esta norma apela a la seguridad de la criatura, la experiencia, anteriormente relatada, me dice lo contrario. Está claro que quien redactó esta norma no fue consciente de todo esto. También se me argumenta que el carro ocupa mucho. Me han puesto pegas en vehículos de piso bajo acondicionados para minusválidos.

En uno de los países con más baja natalidad, aún quedamos algunos que preferimos dar un hermano a nuestro hijo y prescindir de una serie de comodidades como tener un segundo coche. Esto nos obliga al uso del transporte público con nuestra prole, pero no encontramos más que trabas e impedimentos. Creo sinceramente que dar este tipo de facilidades en el uso de los autobuses es un medio de potenciar estos transportes y un modo concreto de apoyar una política de ayuda a la familia.

Mª Esther Calderero

El Defensor del Menor replica

Deseo manifestarle en primer lugar que soy un lector habitual de este magnífico semanario, por lo que me importa mucho informar y aclarar a sus lectores el artículo que, firmado por Patricia M. de Urcelay, titulado Homosexualidad: Hablemos claro, apareció en el número 202.

Un día un muchacho de 16 años me llamó para informarme de que a los 12 años se dio cuenta de que era homosexual, se lo comunicó a sus padres que lo aceptaron, pero sufrió continuamente los insultos de compañeros en colegio/Instituto. Una entrevista ulterior con el muchacho me ratificó en el criterio de que era fundamental elaborar un material que enseñe a los distintos jóvenes a respetar a los demás, tengan otra ideología, fe, raza, orientación sexual... Son muchos los materiales que esta Institución ha realizado en temáticas muy variadas, como se puede consultar en la sede. En este caso, y puestos en contacto con la Asociación COGAM (Colectivo de Lesbianas y Gays de Madrid) se ha elaborado una Unidad Didáctica con 25 cuestiones sobre orientación sexual. La misma, y como dice en su primera página, es una guía docente para profesores/a, orientadores/a y formadores/a. Por tanto una herramienta de trabajo para los profesores que así lo estimen y siempre dirigido a una población de más de 14 años. Antes de la introducción el Defensor del Menor explica: Este material debe integrarse dentro de otro más amplio referente a otros tipos de sexualidad.

La Institución que represento busca defender a todas/os niñas y niños, impulsar el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la trascendencia del ser humano.

Obviamente el material una vez que llega al colegio puede y debe ser mostrado a las asociaciones de madres y padres para su aceptación. Sinceramente creo que hemos sido exquisitos en el tratamiento de cada palabra. Dicha unidad temática se encuentra a disposición de quien quiera examinarla.

Agradezco de antemano la publicación de estas líneas en ese semanario en el que, en tantas ocasiones, hemos participado y que, insisto, tanto valoramos.

Javier Urra

Folletos sobre homosexualidad

Que nadie debe ser condenado o discriminado por su raza, religión, condición, etc... es algo que nadie con cerebro discute. Que los homosexuales pueden serlo y que nadie tiene derecho a criticar, condenar o discriminarlos es un hecho. Lo que es vergonzoso es que una Institución pública como el Defensor del Menor financie un folleto de COGAM (Gays y Lesbianas) sobre orientación sexual para repartir a menores en Institutos. Las orientaciones, claramente homosexuales, son cuanto menos opinables, y por ello resulta escandaloso que el Defensor del Menor se implique y lo financie.

Los adolescentes son un mar de dudas no sólo en lo relativo a la sexualidad sino en todo. Aprovechar esas dudas para hacer apología de la homosexualidad es hacer proselitismo. Resulta grave que, además, en el folleto se dice que la familia no es lugar adecuado para aclarar las dudas. Es decir, se incita al adolescente a que no consulte con sus padres.

Señor Urra se ha equivocado usted, ha tirado a la papelera la confianza que muchos padres teníamos en su persona y en la Institución que representa. Ya está bien de entrar en terrenos que no les corresponde. La educación de los hijos es responsabilidad y derecho de los padres, so pena de estar en un Estado totalitario.

Anibal Cuevas Tapia


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