RetrocesoA&ONº 204/16-III-2000SumarioDesde la feContinuar
Televisión
El humor mal entendido
Este artículo fue publicado en el diario digital Hispanidad.com, por su director
Siempre me ha sorprendido el humorista que utiliza la ironía, quizás el sarcasmo, contra los demás, pero que jamás permite que los demás le devuelvan la misma moneda. En España, pero al parecer es en todo el mundo, se han puesto de moda tres programas de televisión de humor político y social, caracterizados por una zafiedad impresionante, caso de El Informal (Tele 5), y otros por una acidez no menos sobrecogedora, casos de Caiga quien caiga (Tele 5) y Las noticias del guiñol (Canal Plus).

El público ríe, más o menos, porque el público no es objeto de sus burlas. Y mientras el público ría, ¿a ver quién es el guapo que se atreve a levantar la voz? Sería considerado una lamentable ausencia de humor.

En Francia se ha armado una buena con los Guiñoles de Canal Plus,Canal Plus Francia, se entiende, imitados por Canal Plus España. Toda la prensa se ha lanzado contra los excesos del sarcasmo. Razón: el tratamiento vejatorio a un periodista de Le Monde. Si la víctima hubiese sido un político, el escándalo no se habría producido.

A este lado de los Pirineos, los reporteros de Caiga quien caiga arremeten contra todo personaje público que se les pone a mano, pero, ojo, no toleran que tales personajes entren en el juego y utilicen sus propias armas.Cuando tal cosa ocurre, los chicos del Gran Wyoming se ponen muy serios, con aire ofendido, y resitúan la escena: aquí sólo ellos pueden burlarse de los demás.

Las víctimas pueden rendirse y colaborar con el espectáculo, o mandarles a paseo, opción ésta aún más peligrosa para sus intereses.

Una postura a la que siempre se calificó de soberbia, pero que hoy es tildada de brillante. El sentido del humor es una excelente terapia para la psicología pública, salvo cuando se realiza a costa de una persona.En cuyo caso, de atenuante no tiene nada, es un agravante..., aunque la víctima sea un poderoso. A fin de cuentas, sólo los mezquinos ríen la desgracia o el ridículo ajenos.

Eulogio López