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Abrir puertas desde la acción educadora es el lema de la XVI Jornada Diocesana de Enseñanza y del Jubileo de los educadores, que se celebra el próximo sábado 18 de marzo. A las 12 de la mañana tendrá lugar en el Seminario (calle San Buenaventura, 9) el Encuentro de los educadores. Tras la oración y el saludo del cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, el profesor de la Universidad Ramón Llull, de Barcelona, doctor Francesc Torralba Roselló ofrecerá una ponencia-diálogo sobre La realidad de la juventud y sus implicaciones educativas.
A las 16 h. el padre Hernán Pereda presentará el audiovisual El Júbilo del 2000. A las 18 h. en la catedral de la Almudena, el cardenal arzobispo de Madrid, presidirá el Jubileo de la Enseñanza con la celebración de la Eucaristía. En su carta pastoral dirigida a los fieles de la diócesis, el cardenal afirma que esta Jornada es un día que se nos ofrece siempre como una ocasión para seguir tomando conciencia de nuestra misión en el campo de la educación, y como un nuevo impulso para vivirla con responsabilidad y compromiso cristiano. A los implicados directa o indirectamente en el mundo de la escuela, el cardenal Rouco invita especialmente a vivir este día como una oportunidad de auténtica conversión. |
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El reto que hoy se les plantea a los educadores es particularmente complejo: Estudios sociológicos recientes manifiestan que la vivencia religiosa de los jóvenes, en sus diversas expresiones, va descendiendo de modo preocupante. La carencia de una transmisión familiar de la fe cristiana se une al desprestigio de la religión en la sociedad secularizada. La educación, en este contexto, es uno de los nuevos areópagos, un desafío y una esperanza para los educadores cristianos, un espacio abierto a ser testigos de Jesucristo. Es urgente abrir puertas a la juventud con la pedagogía de la propia vida, despertar el interrogante oportuno y acompañar en toda búsqueda que lleve a descubrir que Dios no es un rival de la felicidad del hombre, sino que es el garante de su libertad y de su plena realización. El Año Jubilar escribe el cardenal es un año de gracia, tiempo oportuno para abrir puertas al Evangelio, para seguir avanzando en la superación de los miedos y complejos ante la ciencia de este mundo, para ayudar a quienes están a la búsqueda de signos y señales de la presencia de Dios en nuestro tiempo. El mundo de la educación necesita más que nunca la presencia clara, definitiva, humildemente servicial e incansable de los cristianos, testigos de fe, de esperanza y de amor. |