Cuando venga
Cuando venga, ay, yo no sé
con qué le envolveré yo,
con qué.
Ay, dímelo tú, la luna,
cuando en tus brazos de hechizo
tomas al roble mazizo
y le acunas en tu cuna.
Dímelo, que yo no sé
con qué le tocaré yo,
con qué.
Ay, dímelo tú, la brisa
que con tus besos más leves
la hoja más alta remueves,
peinas la pluma más lisa.
Dímelo y no lo diré
con qué le besaré yo,
con qué.
Pues dímelo tú, arroyuelo,
tú que con tus labios de plata
le cantas una sonata
de azul música de cielo.
Cuéntame, susúrrame
con qué le cantaré yo,
con qué.
Y ahora que me acordaba,
Ángel del Señor, de ti,
dímelo, pues recibí
tu mensaje: he aquí la esclava.
Sí, dímelo por tu fe,
con qué le abrazaré yo,
con qué.
O dímelo tú, si no,
si es que lo sabes, José,
y yo te obedeceré
que soy una niña yo,
con qué manos le tendré
con que no se me rompa, no,
con qué.
|