RetrocesoA&ONº 205/23-III-2000SumarioDesde la feContinuar
Tonino Cantelmi, presidente de la Asociación Italiana de Psicólogos y Psiquiatras
Los videojuegos o Internet,
¿evasión de la realidad?
Miles de jóvenes han hecho cola en la tiendas de electrónica de las ciudades japonesas para comprar la nueva plataforma de videojuegos. Acusados de crear dependencia psicológica en muchos adolescentes, los juegos electrónicos acaparan la atención de psicólogos, que tratan de analizar sus ventajas e inconvenientes. Radio Vaticano también se ha interesado por el fenómeno y ha entrevistado al profesor Tonino Cantelmi, presidente de la Asociación Italiana de Psicólogos y Psiquiatras.

¿Cómo interpreta este fenómeno?

El problema está en que la alta tecnología puede provocar emociones profundas y arcaicas. Es algo que podría sorprendernos, como sorprende el hecho de que en los chats de Internet la gente discute furiosamente. Algo, que parecería estar mediado por la tecnología, en realidad desarrolla emociones extraordinariamente comprometedoras.

Los videojuegos seducen también a los adultos, ¿por qué?

Seducen sobre todo a los adolescentes, pues atraviesan problemas de identidad. Sin embargo, hoy, estos problemas también los experimentan los adultos. Éste es el motivo del enorme interés que suscitan los videojuegos. En Internet, hemos constatado una gran cantidad de adultos dependientes de juegos planetarios.

¿Logran estos juegos desarrollar la convivencia?

Por una parte sí, pero, por otra, expresan también el problema de nuestra época: la fobia patológica al encuentro. Hoy es difícil encontrarse, controlar las propias emociones y saberlas vivir. Ahora bien, la tecnología nos ofrece la posibilidad de estar con los demás, aunque no de una manera relacional. De este modo se prefiere vivir este tipo de relaciones, rechazando la relación interpersonal.

Cuando un padre juega con su hijo al videojuego, ¿se da una relación interpersonal?

Es probable que sí. El problema surge cuando se juega a solas, o cuando se participa en chats a un metro de distancia de una chica, sin tener valor para hablar con ella.

¿Cuáles son entonces los límites y las consecuencias?

Por una parte, Internet y toda la tecnología nos permite descubrir cosas muy interesantes en nosotros mismos, nuevos papeles y nuevas realidades; por otra, es indudable que nos aísla. Hemos definido este fenómeno autismo tecnológico. Las dificultades surgen cuando la realidad virtual es más bella, más fascinante, más intrigante que la real. Lo importante es ser libre en Internet.