RetrocesoA&ONº 205/23-III-2000SumarioEn portadaContinuar

Un camino con meta
Mejor actor de reparto:
Haley Joel Osment,
por El sexto sentido

Prodigiosa interpretación la de este niño de once años que convierte una película de género —dirigida por M. N. Shymalan— en una indagación sobre el miedo, la amistad, la vulnerabilidad del ser humano y su capacidad de rectificar. Este niño representa a Cole Sear, de ocho años, que padece determinados fenómenos paranormales que le impiden ser feliz. Un aclamado psicólogo infantil, el doctor Malcolm Crowe (Bruce Willis) que arrastra el pretérito fracaso de una terapia que arruinó la vida de otro niño, ve la posibilidad de hacer con Cole el bien que antaño no pudo culminar. Aunque el guionista sitúe el film en la tradición de obras como La semilla del Diablo, La Profecía, etc., la verdad es que estamos ante un drama humano cálido alejado de los patrones más efectistas del género fantaterror. Haley Joel Osment recibió su primer premio por su interpretación de Forrest Gump niño en Forrest Gump. Ha realizado más de veinte papeles en cine y televisión en su corta vida. Como siempre, la mirada más verdadera en el cine nos llega de los ojos de los niños y los ancianos, tal como este año volvemos a demostrar.

Mejor actriz secundaria:
Angelina Jolie,
por Jugando con el corazón

Angelina Jolie, a la que también podemos ver en El coleccionista de huesos, es una actriz que ha irrumpido prometedoramente en nuestras pantallas. Con 24 años ha acumulado ya una larga lista de títulos televisivos y cinematográficos, encontrándose ahora con tres films en cartera. Es interesante el papel de Joan que desempeña en Jugando con el corazón. En este film, el cineasta William Carroll, apoyándose en Sean Connery y Gena Rowlands, trata de bucear en la naturaleza del amor, sus matices e implicaciones, para acabar contagiando un entusiasmo por el amor sinceramente auténtico y establemente comprometido.

Mejor película
con valores sociales:
Los niños del Paraíso, de Majid Majidi

El año pasado de Brasil, y este año de Irán. El gran cine social nos llega de allende las fronteras del primer mundo. El cine iraní es en este momento una de las reservas más importantes de auténtica cultura visual y conceptual. Ali (Amir Farrokh Hashemian) y Zahra (Bahare Sediqi) son dos hermanos de una familia pobre del sur de Teherán. Ali pierde los zapatos recién arreglados de su hermana. Este incidente se convertirá en el elemento desencadenante de una serie de peripecias por parte de Ali para restablecer la situación inicial. El punto de partida del director, Majid Majidi, es su propia experiencia: la similitud entre su infancia y la que, con ingenio, sencillez y frescura, recrea en la película. Este filme tiene mucho de neorrealismo por el tratamiento parejo que hace de dignidad y pobreza. La película habla de dureza en forma amable y envolviendo al espectador en la poesía de sus imágenes, afirmando la institución familiar, la responsabilidad y la dignidad de las cosas que constituyen la vida de los desposeídos.

Mejor guión adaptado:
David Mamet,
por El caso Winslow

Mamet ha sido guionista, entre otros muchos títulos, de La cortina de humo, Ronin, Vania en la calle 42, Glengarry Glen Ross, Los intocables de Eliott Ness y El cartero siempre llama dos veces. El guión de El caso Winslow es una adaptación de la novela homónima de Terrence Rattigan (1911-17) basada en un hecho real. Inicialmente Arthur Winslow —el patriarca de la familia— tiene una motivación principal en esta historia: que se haga justicia. Pero que se haga al precio de cualquier sacrificio familiar y personal. Arthur es un hombre honrado, tradicional (aunque liberal en ciertos aspectos), lector asiduo del Antiguo Testamento y educado en la moral victoriana. Afortunadamente, acabará sometiendo sus principios teóricos a la experiencia, y cuando su mujer le haga ver la injusta situación a la que ha conducido a la familia, él verá la luz y abandonará: Hay un límite y yo lo acabo de alcanzar. El caso Winslow es toda una reflexión moral llena de agudeza y sentido: frente a una ética abstracta desligada de la vida, Mamet propone una ética pegada a la existencia concreta y que respete todos los factores circunstanciales. Por otra parte, es deliciosa la imagen familiar que consigue dibujar en este film.

Mejor película
para niños:
Toy Story 2,
de John Lasseter

Otra vez premiamos a un John Lasseter que no se ha separado ni un centímetro de los patrones más clásicos del guión cinematográfico. Así como en Bichos revisitaba la clásica aventura de Los siete samurais, de Kurosawa, en Toy Story 2 nos habla de la amistad, de la pertenencia, de la ambición, del egoismo..., dentro de esquemas que en momentos nos recuerdan a El mago de Oz, a Pinocho y al mismísimo Pulgarcito. Con el mismo equipo creativo que en anteriores ocasiones, Lasseter nos cuenta cómo un compulsivo coleccionista de juguetes, Al McWhiggin, secuestra a Woody, el simpático sheriff. En el piso de Al, Woody descubre que él es un muñeco de gran valor y que junto a otros tres (Jessie, Perdigón y Pete) va a formar parte de un prestigioso museo japonés. Pero sus amigos Buzz, señor Patata, Slinky, Rex y Jam no van a dejar que esa perspectiva de fama estéril le seduzca. De esta forma Lasseter, nos va a hablar de cómo frente a la tentación de un modo de vida individualista, que busca el éxito material a cualquier precio, existen los vínculos de pertenencia que, aun siendo más arriesgados, son los que realmente desea nuestro corazón. La película también ofrece guiños y tramas secundarias de interés lejos de esquemas maniqueos y moralistas. Por el contrario, Toy Story 2 es un film cuyos valores nos llegan envueltos en una gran libertad y espontaneidad, con la frescura de una historia creativa llena de comicidad.

Mejor actor principal:
Richard Farnsworth,
por Una historia verdadera

Todo está en el rostro de este veterano actor que debutó en 1937 haciendo de doble en Las aventuras de Marco Polo. Condujo carros en Los diez mandamientos, de Cecil B. de Mille, y trabajó para John Ford, Howard Hawks, Barry Levinson y Kubrick. Fue nominado a un Oscar junto a Jane Fonda por su trabajo en una obra de Alan Pakula. Con ese historial, Richard Farnsworth sabe perfectamente todo lo que un actor debe estar dispuesto a dar en una mirada, en un gesto, en un ceño fruncido. En Una historia verdadera nos transmite con tremenda fisicidad silenciosa el dolor del remordimiento, la fuerza del arrepentimiento y el amor de la reconciliación, a través de un camino personal que tiene mucho de ascesis y sacrificio. Ésta será una película de la que te sentirás orgulloso de llevar a tus hijos —dice Farworth—. Esto es importante para mí. Por ejemplo, no se dice un taco en toda la película. A la gente le va a gustar. Richard Farnsworth ha encarnado un personaje universal que lleva en sí la grandeza del héroe griego y la esperanza del corazón cristiano.

 

Valores religiosos
y morales:
Una historia verdadera,
de David Lynch

No premiamos este film por sus referencias a la trascendencia, aunque está muy cerca de ellas, sino por la exaltación de algunos de los factores más propios y nobles de la experiencia humana, como son la reconciliación, el sentido del sacrificio, la certeza moral, la mirada grande y misericordiosa... El sentido religioso atraviesa este film, que trata de deseos profundos y anhelos verdaderos, y que supone una mirada sobre el ser humano llena de esperanza. Un camino con meta, una aventura llena de certeza, y una confianza profunda en la realidad son las categorías indudablemente cristianas en las que se mueve esta magnífica historia de perdón.

 

Mejor banda sonora:
Ennio Morricone,
por La leyenda del pianista
en el océano.

Mi relación con Morricone es tan profunda que no podría haber concebido hacer esta película con cualquier otro músico. Éstas son declaraciones de Giuseppe Tornatore, el genial director de Cinema Paradiso, y que ahora nos vuelve a cautivar con La leyenda del pianista en el océano. Este film es un cóctel cinematográfico con los siguientes ingredientes: un guión meticuloso en el que cada palabra está ponderada, deliciosa historia épica, composición musical inigualable, actores en estado de gracia, dirección artística impecable y fotografía digna de un oscar. Una auténtica poesía cinematográfica. Basada en un texto de Baricco, cuenta la historia de Danny Boodman, conocido como Novecento, que nació en tal fecha a bordo del Virginian, un vapor trasatlántico que lleva emigrantes europeos a América. Pasan los años, y sin bajar en absoluto del buque, se convierte en un virtuoso del piano y del Jazz. Llega a ser tan famoso que le empiezan a llover ofertas profesionales desde Nueva York. Pero él es incapaz de abandonar el barco: no entiende nuestro mundo lleno de seducciones, de infinitas opciones, de interminables ambiciones..., un mundo sin fin. Con esta bella parábola, Tornatore ha querido reflexionar sobre la fragilidad del hombre moderno: Es una fábula universal construida en torno a una metáfora de la condición humana. Novecento, con su singladura permanente entre uno y otro continente, representa la precariedad de la propia existencia. Éste es uno de los aspectos más cercanos al hombre contemporáneo. Me parece que las nuevas generaciones viven una profunda desorientación ante el fin de una época y el comienzo de un futuro incierto.

Juan Orellana

Composición del Jurado de los premios
Alfa y Omega de cine de este año

Bajo la presidencia de monseñor César Franco, obispo auxiliar de Madrid,
se reunió y otorgó los premios Alfa y Omega al mejor cine, desde la pasada edición,
el Jurado compuesto por los siguientes miembros:

Pascual Cebollada. Crítico de Pantalla 90 y de otras publicaciones. Presidente de Honor de la Comisión Internacional de Cine de la UNESCO. Historiador del cine y autor de numerosas publicaciones divulgativas o especializadas.

Ninfa Watt. Profesora de Audiovisual de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Pontificia de Salamanca. Directora de los Departamentos de Cine, televisión y radio de la Comisión Episcopal de medios de comunicación social. Directora de la revista Pantalla 90.

Javier Alonso Sandoica. Sacerdote y periodista. Trabaja en la Delegación de medios de comunicación del Arzobispado de Madrid. Director de la revista Calibán. Colaborador en la Cadena COPE.

Juan Orellana. Secretario General del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC). Presidente Fundador de la Compañía de Estudios Cinematográficos André Bazin, Profesor de Realización de Cine en la Universidad San Pablo-CEU. Crítico de cine de Pantalla 90, Alfa y Omega y Páginas. Coautor del anuario Cineforum 2000. Editor de la revista Fuera de campo.

Jerónimo José Martín. Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC). Crítico de cine de ACEPRENSA, de la Gaceta de los Negocios, Mundo Cristiano y otras publicaciones. Profesor en la Escuela de Cine y Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM). Autor de diversos libros y coordinador y coautor del anuario Cineforum 2000.

Andrés Merino. Escritor y periodista. Redactor Jefe de la Revista España Real. Crítico de cine de Alfa y Omega.

Participaron en las deliberaciones del Jurado el Delegado Episcopal para Alfa y Omega, Alfonso Simón; el Director, Miguel Ángel Velasco; el Redactor Jefe, José Francisco Serrano; y la Secretaria de Dirección, Sonsoles de la Vega.