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Juan Pablo II vivirá hoy uno de los momentos más nostálgicos de su visita a Tierra Santa. En Yad Vashem, Memorial al Holocausto de Jerusalén, se encontrará con veinte polacos judíos de su mismo pueblo natal, Wadowice, supervivientes a la Shoah.
Uno de ellos tiene la misma edad del Papa. Era compañero de escuela y buen amigo del pequeño Karol Wojtyla, Lolek, como le llamaban cariñosamente. Yossef Bainenstock era el hijo del relojero, profesión que él también ha ejercido y que le salvó la vida cuando estaba internado en los campos de concentración nazi (los guardianes tenían necesidad de sus manos expertas). Como relojero llegó también a Israel, donde vive desde 1946. En declaraciones al diario israelí Yediot Ahronot, Bainenstock ha recordado que vivió una infancia pobre, serena, pero bastante divertida. Durante cuatro años estuvo en la misma clase del Papa. A Karol le gustaba esquiar y jugar al fútbol. Pero era tan pobre que el primer par de esquíes se los hice yo, dice el amigo de infancia del Papa. Recuerda que en el pueblo las relaciones entre los judíos y los católicos eran muy buenas. Cuando organizaban los partidos de fútbol, en vez de inventarse métodos complicados para escoger a los dos equipos, optaban por la solución más rápida: judíos contra católicos. Sin embargo, esta contraposición nunca fue motivo de riñas. A Karol le gustaba venir a la sinagoga conmigo, en particular le gustaba cantar, sigue diciendo Yossef, cuyo padre, un judío fervoroso, arreglaba gratis el reloj del campanario de la iglesia. Bainenstock dice que Lolek era siempre el primero de la clase. Los dos amigos tuvieron que separarse al terminar la escuela. Karol se fue a estudiar a Cracovia y Yossef a un colegio rabínico. Desde entonces no han podido volver a verse. |