RetrocesoA&ONº 206/30-III-2000SumarioDesde la feContinuar
Televisión
Autopista, coches y gasolina
Hace unas semanas, las personas con sentido ético y estético sufrimos con la noticia de que en España una cadena de TV convencional y otra digital iban a emitir el programa Gran Hermano, ese invento que consiste en meter a nueve personas en una casa durante tres meses, vigilados por cámaras omnipresentes que recogen todos sus actos, en todos los sitios, durante todo el día... Ese programita, que en Alemania ha tenido ya sus primeras víctimas (un concursante tuvo que abandonar, pues sufría graves transtornos psicosomáticos), está producido por Gestmusic Endemol, líder de las productoras audiovisuales en Europa. Tal empresa ha sido adquirida recientemente, por una cifra desorbitante de millones, por Telefónica. La noticia, recogida en la sección de Economía de los diarios, tiene en uno de ellos el siguiente titular: El negocio de los contenidos, clave en el futuro de las telecomunicaciones.

Clave... ¿Para qué? ¿Para una mayor libertad y un mayor pluralismo? ¿Para una mayor calidad de la información?... No. Clave, única y exclusivamente, para un mayor negocio de la cada vez mayor concentración mediática. Así, los mismos que construyen y poseen las autopistas, ponen también los coches y la gasolina...

Pero sucede que, como ha recordado Eulogio López, no se pueden fabricar productos informativos como se fabrican salchichas. El único criterio empresarial de la industria cultural no puede ser el beneficio. Es bueno que lo recordemos. Y que sepamos abrir nuevos senderos de libertad en el mundo de la comunicación y de la información. La madre Angélica nos ha dado ejemplo. Hay que tomar conciencia de lo que se lee en la Christifideles laici: En el uso y recepción de los instrumentos de comunicación urge una labor educativa del sentido crítico animado por la pasión por la verdad. En ello nos jugamos la libertad.

Gabriel Galdón