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Un gesto profético. Una revolución copernicana. Una provocación. Un signo de humildad. El mundo de los medios, de todas las orientaciones ideológicas, ha informado y comentado la ceremonia en la que el 12 de marzo pasado Juan Pablo II pidió perdón por los pecados pasados y presentes de los hijos de la Iglesia. Como suele suceder, la noticia ha sido dada según los presupuestos ideológicos del medio en cuestión, sin embargo no han faltado positivas sorpresas, y alguna que otra crítica descontada.Jerusalén
En Jerusalén, las expectativas eran grandes y las reacciones han sido esencialmente positivas, aunque con algunas reservas. Los exponentes más representativos del mundo hebreo, como el gran rabino Meir Lau, reconocieron que el gesto del Papa es sumamente positivo, aunque deploraron que no se mencionara expresamente al Holocausto. Un editorial del influyente Jerusalem Post el cotidiano editado en inglés reconoció la actitud de acercamiento de la Iglesia que ha llevado a una clara mejoría de las relaciones con el pueblo hebreo. En concreto, cita el Simposio internacional convocado en el Vaticano por el Comité para el Jubileo del año 2000 en 1997, en el que se analizaron las raíces del antijudaísmo. Recuerda, además, que la Santa Sede ya se pronunció sobre el Holocausto, al año siguiente, cuando publicó el documento de la Comisión vaticana para las relaciones con el hebraísmo Nosotros recordamos: una reflexión sobre la Shoah. El Jerusalem Post pone de manifiesto además que la petición de perdón del Papa tenía lugar en una ceremonia solemne, de modo que este acto de contrición ha pasado a formar parte de la misma liturgia de la Iglesia católica. En nombre del Gobierno israelí, se pronunció el Secretario del Gabinete, Isaac Herzog, quien definió el acontecimiento como histórico, subrayando el valor educativo y la importancia que tenía en vísperas de la visita papal. Nueva York
El New York Times ha escrito: Al inicio de su pontificado, los gestos más valientes de Juan Pablo II tuvieron lugar en el frente político, cuando el Papa tomó posiciones contra el comunismo de la Unión Soviética, en Europa del Este, en América Latina, así como contra las violaciones de los derechos humanos y las injusticias económicas del capitalismo. Esta petición de perdón, hecha en la última fase de su pontificado, es mucho más atrevida a nivel teológico. Su esfuerzo de purificar la conciencia de la Iglesia para prepararla al nuevo milenio ha suscitado críticas, pero con toda seguridad marcará profundamente su herencia. Todos los medios de comunicación de Estados Unidos, desde los canales de televisión hasta los periódicos, dieron mucho espacio a la iniciativa del Pontífice, presentándola en primera página. Lo hicieron el Washington Post, Los Angeles Times y el Wall Street Journal, mientras la CNN colocó el acontecimiento en sus titulares de apertura de los telediarios. Esta Misa escribió el Washington Post es considerada como uno de los actos más importantes en los 21 años de pontificado de Juan Pablo II. Y, según estudios de opinión realizados por los medios de comunicación, la mayor parte de los sesenta millones de católicos estadounidenses ha compartido la iniciativa. |
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Berlín
Alemania ha analizado la petición del perdón como un paso que necesariamente ayudará al progreso del diálogo ecuménico y entre los creyentes de las diferentes religiones. Es un hecho histórico, único y valiente, afirmó el Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el arzobispo Karl Lehmann, en nombre de los católicos de Alemania. Ahora dijo Hans Joachim Maier, presidente del Comité central de los católicos alemanes es necesario continuar por la senda emprendida por el Pontífice. La Iglesia protestante alemana también ha reaccionado positivamente. Es un gesto que debe ser acogido con gran respeto y gratitud, afirmó el jefe de la Iglesia evangélica alemana, Manfred Kock, que representa a 28 millones de fieles. El obispo luterano de Berlín, Wolfgang Huber, fue más allá: Es un paso muy importante para toda la cristiandad. Los israelitas alemanes lo acogieron también positivamente, aunque algunos como Michael Friedman, Vicepresidente del Comité central de los hebreos en Alemania polemizaron porque no se hubiera pronunciado explícitamente el Holocausto. Roma
Italia es quizá el país en el que la reacción de los medios ha sido más inesperada. Grandes periodistas muchos de ellos intérpretes del mundo cultural de izquierdas aplaudieron las palabras del Papa. Lo curioso es que algunos, como Eugenio Scalfari, fundador de La Repubblica, o Gad Lerner, influyente columnista y director de programas televisivos, reconocieron que la manera en que el Papa pronunció las palabras de petición de perdón demuestra que no esconden ningún interés, sino simple y llanamente espíritu evangélico. En este sentido, Luigi Pedrazzi escribía en el diario romano Il Messaggero: Un gran cristiano (el Papa) trata de decir a todos que en la lógica de una nueva humildad y de la misericordia, puede abrirse para todos un futuro nuevo, en cierto sentido impensable, diferente de lo que el pasado entrega al presente de cada uno. En Il Corriere della Sera, Claudio Magris explica que gestos como éste suscitan con frecuencia amargura, pues en el momento en el que se pide perdón, nunca es suficiente y todos se echan encima. Y concluye: Éste es el mecanismo del mundo y Juan Pablo II, que ha demostrado que es capaz de maniobrarlo con consumada y desenvuelta habilidad, parece decirnos que en el fondo le traen sin cuidado estas interpretaciones. J. C. Roma |