RetrocesoA&ONº 211/4-V-2000SumarioDesde la feContinuar

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VIVIR PARA LOS POBRES

Ni qué decir tiene que supone una muy grata sorpresa que monseñor Juan José Asenjo, obispo auxiliar de Toledo, Secretario General de la Conferencia Episcopal Española y protagonista de muchos de nuestros desvelos informativos, se presente, de nuevo, a la luz pública como afamado historiador de la Iglesia. Han sido muchos años, como confiesa en un precioso prólogo el obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara, monseñor Jesús Plá Gandía, los que don Juan José ha pasado rodeado de legajos, de papeles añosos que contienen más de una sorpresa para la historia de nuestra la fe encarnada en nuestros tiempos y en nuestros espacios. Y, así, monseñor Juan José Asenjo ha escrito, publicado por la Biblioteca de Autores Cristianos, la biografía de un sacerdote de cuerpo entero, Saturnino López Novoa. Fundador de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

En el siglo XIX español se prefigura mucha de nuestra historia presente. La profundidad de sus mares, políticos, sociales, eclesiales, no siempre aparece bien retratada en las monografías de la Historia, en los perfiles de sus protagonistas. No es éste el caso. Monseñor Juan José Asenjo ha sabido dibujarnos un cuadro que aúna el rigor histórico —muestra de ello es el abundante cuerpo crítico— con la amenidad y novedad de la vida de un Siervo de Dios. Si algo hay apasionante en este libro, es la vida de don Saturnino, una muestra más de lo que Dios es capaz, de una libertad asumida en dedicación sincera a los demás, en este caso a los más pobres.

Cuando se desgranan las páginas de este grueso volumen, el lector va descubriendo cómo los planes de la Divina Providencia configuran el mapa de la gracia, que se traduce en la generación de obras al servicio del Reino de Dios. No es casual que los cambios de domicilio, o de ministerio pastoral, o la suma de causalidades del entorno de santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, o del obispo Gil y Bueno, contribuyan a definir la vida de don Saturnino como apasionante. El descubrimiento de un sacerdote entregado, en cuerpo y alma, al Señor y a los hemanos, especialmente a los más necesitados, produce siempre un sobrecogedor silencio del corazón, un anhelo de imitación difícilmente descriptible.

UNA JOYA HISTORICA

Si hay un género que está marcando todos los records de ventas en las librerías es la novela histórica. Más que un boom de media tarde o de primavera, responde a una búsqueda de refencias en el pasado, personales, conceptuales. Hay que sumar, a la reflexión anterior, otra sobre la denominada novela de tesis, tan denigrada por algunos autores, en la medida en que representa una forma de literatura muy alejada de los parámetros que marcan los libros de estilo de la postmodernidad.

El sacerdote extremeño Jesús Sánchez Adalid ha escrito La luz del Oriente, publicada por Ediciones B, del Grupo Z. Debemos respirar con este tipo de novedades, que suponen el descubrimiento de una generación sacerdotal, cristiana al fin y al cabo, que es capaz de adentrarse en los siempre difíciles circuítos de las editoriales de gran calado.

Esta novela histórica cuenta la historia del joven Félix, en búsqueda permanente del sentido de la vida. La trama se desarrolla en el siglo III de nuestra era, en el contexto de un Imperio decadente, plagado de novedades auténticas y de propuestas sucedáneas de sentidos globales de la existencia. La capacidad del autor de delinear los perfiles psicológicos de los protagonistas, a la vez que retrata con profundidad el ambiente en el que se desarrolla esta obra, supone un descanso para el atareado lector de nuestros días. Son muchos los valores de esta primera, y esperemos que no última, obra de este joven sacerdote. Hay, además, una característica que debe ser destacada. Este libro tiene un arco muy amplio de lectores, que abarca desde los adolescentes y jóvenes hasta los más mayores. Un milagro de las cosas bien contadas.

José Francisco Serrano