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Rafael Serrano Castro, Secretario General diocesano de Apostolado Seglar, ha presentado un estudio que contribuye a coordinar y potenciar aún más el testimonio seglar y el compromiso cristiano. Tras una serie de encuentros con el cardenal Rouco Varela, sus obispos auxiliares, vicarios, sacerdotes, los diferentes movimientos y asociaciones, etc. este proyecto ha mostrado cómo incluso dentro de cada Vicaría hay características diversas: desde parroquias con mucha participación laical, a movimientos o asociaciones muy vinculados a la figura del párroco. Y es que la presencia viva y operante de Dios en el mundo es un hecho que se muestra de múltiples maneras. Durante la elaboración del proyecto se descubrió la entrega desinteresada de tantas personas e instituciones que trabajan por el bien de los hombres y que, en su pertenencia a la Iglesia, llevan a cabo su tarea con alegría.
Entre los problemas detectados está el hecho de que España es tierra de misión, donde se está perdiendo el significado público de la fe, al querer reducirla a la vida privada, como si el sentido religioso que nos constituye hubiera que amordazarlo. La, a menudo, perjudicial influencia de los medios de comunicación, sobre todo en los más jóvenes, es otro problema, al igual que la crisis de la familia como célula base de transmisión de la fe y de valores humanos. El estudio considera como urgente impulsar el testimonio cristiano, recuperar la dimensión pública de la fe y la lucha contra las estructuras de pecado: Hay que salir de la sacristía y anunciar la Buena Nueva, como cristianos y como Iglesia. Entre las carencias detectadas en la vida de los movimientos destaca la falta de una mayor información y coordinación entre ellos, la insuficiente conciencia diocesana o integración en la vida de las parroquias, y, a la vez, el poco apoyo por parte de sacerdotes o párrocos que a veces no dan el debido valor a las realidades vivas que suponen los nuevos movimientos en la Iglesia. Entre las líneas generales del proyecto figuran: la afirmación de la comunión para la misión y la implicación corresponsable en la pastoral diocesana; el fortalecimiento de la vida sacramental y de oración; la formación, para impulsar el compromiso misionero en el mundo; la recuperación de la dimensión pública de la fe; la coordinación y el fortalecimiento del apostolado seglar y de sus asociaciones para la evangelización; o el favorecer que aquellos sacerdotes sensibles a la militancia cristiana se dediquen a la promoción y formación del laicado. BenjamínR. Manzanares |