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El Centro Cultural de La Villa de Madrid alberga hasta el próximo 21 de mayo una bella exposición titulada Aragón, Reino y Corona, que nos descubre la importancia y grandeza de la historia de Aragón. La grandeza de este pueblo como bien demuestra esta exposición no habría existido sin la grandeza de la fe cristiana, creadora de vida y de cultura auténticamente humana.
Esta exposición pretende dar una visión razonada del papel que jugó Aragón desde sus orígenes hasta su unión con Castilla. Y es que Aragón fue núcleo aglutinador de territorios, gentes e instituciones, fue el creador de un derecho, de unos fueros, de unas libertades, y de unas formas institucionales propias, como las Cortes o el Justicia. Aragón fue también promotor de toda un serie de formas de la práctica política que son el pacto y el consenso. La exposición está estructurada en diez unidades englobadas dentro de tres grandes bloques, los dos primeros enfocados desde un punto de vista histórico, y el tercero desde aspectos sociales y culturales del Aragón de comienzos de la Edad Moderna. El Reino es el nombre de la primera parte, y va desde el origen y la constitución como condado, hasta 1137, coincidiendo con el fin de la Alta Edad Media. Aquí se aborda el importante papel de los monasterios y la expansión territorial. La segunda parte, La Corona, trata del paso de Reino a Corona (de 1104 a 1450), sus distintos símbolos y escudos, y las etapas de la expansión por la Península y por el Mediterráneo. Hacia la Unidad, tercera parte de esta exposición, estudia los siglos XIV y XV, la composición social del Aragón bajo medieval, y la aproximación a Castilla, que culmina con la unidad dinástica. |
| Finaliza la exposición con una unidad de cierre, que se centra en el aragonés más grande que haya habido, genio político donde los haya: Fernando el Católico, último rey de Aragón y primer rey de España. Decisiva fue la contribución de Aragón en la formación histórica de España y de su Estado, su historia y sus instituciones. Lo que empezó siendo el nombre de una pequeña cuenca fluvial del Pirineo Occidental, pasó a ser el nombre del territorio germinal del Reino, que acabó formando el Condado de Aragón. Aragón fue el grito de guerra elegido con el cual los ejércitos de la Casa de Aragón entraban en batalla.
El prestigio de los reyes de Aragón crecía, a la par que el esfuerzo reconquistador aumentaba la extensión y el poder del Reino. Esta exposición destaca aspectos como el engrandecimiento de este Reino hasta que se convirtió en Corona, y la expansión política y comercial de la Casa de Aragón por el Mediterráneo. El recorrido nos lleva al acercamiento a Castilla bajo la familia de los Trastamara para finalizar con la unión dinástica con los reyes de Castilla, con la que se funden los intereses de distintas partes y agentes sociales, que están en la raíz de la España que hoy conocemos. Aparte de los objetos y elementos expuestos en la muestra, el catálogo elaborado recoge un amplio número de estudios y aportaciones con los que especialistas de primera línea recorren las sucesivas etapas de la historia medieval de Aragón. Entre ellos se vio la necesidad de centrarse, a través de algunas monografías, en aquellos aspectos que son expresión de la identidad de Aragón, como es el monasterio de San Juan de la Peña, el panteón de santos y reyes, o la impronta aragonesa dejada en su expansión mediterránea. Benjamín R. Manzanares |