RetrocesoA&ONº 212/11-V-2000SumarioEspañaContinuar
Comunicado de la Acción Católica con ocasión del primero de mayo
El trabajo no es una variable económica más
Los movimientos obreros de Acción Católica, HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) y JOC (Juventud Obrera Cristiana), no han querido dejar pasar la Jornada Mundial del Trabajo y el Jubileo de los trabajadores sin denunciar que buena parte de la sociedad padece las lacras del paro y la precarización de las condiciones de trabajo. Pero también, en este Año de Gracia del Señor, quieren transmitir la esperanza de construir un mundo más justo, más fraternal, y renovar su compromiso de testimoniar como Iglesia en el mundo obrero la Buena Nueva de Jesucristo
No son buenos tiempos para la dignidad humana. Dice el comunicado: El neoliberalismo en auge se presenta como único sistema posible de organizar la economía y la vida. Un sistema sin fe ni ley, que alarga sus tentáculos por todas las sociedades, invadiendo las culturas, adueñándose de los avances de la ciencia, de la técnica, de la información; marcándolo todo con el dinero y el culto al egoísmo, divulgando la idea, el sueño de que lo único posible y deseable es el enriquecimiento rápido. En esta cultura, el trabajo se concibe como una variable económica más, dentro de los costes de producción, donde la persona, su dignidad y sus derechos quedan, en el mejor de los casos, como un factor más de costes a tener en cuenta, pero no como el criterio fundamental para organizar el trabajo.

Por eso hay hoy, según la Encuesta de Población Activa, más de dos millones y medio de personas que quieren trabajar y no encuentran trabajo. Por eso también, dice el comunicado, la precariedad laboral afecta a más de 3,6 millones de personas, las cuales trabajan sometidas a unos contratos cuya duración media no alcanza los setenta días, precariedad que va en aumento y que está suponiendo la disminución de los salarios y de la capacidad de organización y defensa de los derechos de los trabajadores. Una de las muestras más sangrantes de esta realidad es la siniestralidad laboral. En España mueren cada día en accidentes de trabajo 3 personas, y 4 quedan discapacitadas. Son, casi siempre, los trabajadores con peores condiciones laborales y con contratos de menor duración.

Destaca el comunicado dos grupos especialmente vulnerables: los jóvenes menores de 25 años que están buscando y no encuentran su primer empleo (más del 30% del total de parados) y los trabajadores extranjeros, que llegan a esta tierra huyendo de unas situaciones inciertas, de penuria y calamidad, y frecuentemente lo que hallan es un trabajo precario, mal pagado, viviendo hacinados en infraviviendas, recibiendo en ocasiones el rechazo y el desprecio por su condición de inmigrantes.

Pero son también muchos los signos para la esperanza: La ciencia, por la técnica y sobre todo por la medicina al servicio de la vida humana; un mayor sentido de responsabilidad en relación al medio ambiente; el esfuerzo por conseguir un más justo reparto del trabajo existente, como ponen de manifiesto las luchas obreras que se están realizando por la implantación de la jornada de 35 horas… Y, sobre todo, en este Año Jubilar, un motivo para la esperanza destaca sobre todos los demás:Jesucristo, el Obrero de Nazaret, con el que se inaugura la esperanza en un mundo a la altura de la dignidad humana.

MUJERES TRABAJADORAS


También el Movimiento de Acción Católica Mujeres Trabajadoras Cristianas ha emitido un comunicado ante el primero de mayo. Los parados y las personas sometidas a condiciones laborales de precariedad son también aquí las principales preocupaciones expresadas. Y, entre estas últimas, la mujer, que, pese a la igualdad de sexos que proclama la legislación actual, sigue siendo discriminada en algunas empresas, y generalmente sigue percibiendo un salario menor que el hombre.

Otro de los puntos en el que insiste el comunicado es en dejar claro que no es justo que se considere, por algunas personas, que el aumento del paro viene dado por la incorporación de la mujer al mundo laboral. No ha sido fácil para la mujer alcanzar el lugar en que se encuentra en la actualidad, y supone un progreso beneficioso la creciente presencia de las mujeres en la vida social, económica y política, sin que deba disminuir por ello su función indiscutible dentro de la familia.

Ricardo Benjumea