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Un jubileo empañado


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En la catedral de Madrid, a la que corresponden las fotos, como en la de Bilbao, el Jubileo de los periodistas se vio empañado por el terrible mazazo de la noticia del asesinato, la mañana del domingo pasado, de José Luis López de la Calle (foto en recuadro), en Andoaín. El cardenal Rouco Varela supo decir las palabras justas:
Todo cristiano, pero de una manera muy especial el periodista cristiano, ha de optar hoy entre servir a la verdad, al bien y a la paz, o servir a la violencia, a la mentira y al mal. José Luis López de la Calle ha demostrado, hasta con el sacrificio de su propia vida, de qué lado estaba su servicio profesional. El cardenal Rouco supo añadir el indispensable aliento de esperanza cristiana, en la más neta fidelidad a la constante palabra de Juan Pablo II: No tengáis miedo, abrid vuestros corazones a la Verdad, a Cristo. También la Conferencia Episcopal ha hablado con esplendorosa claridad: ETA ofende gravemente a Dios y desprecia el primer derecho de toda persona: la vida. Desde el perdón cristiano, tan necesario como difícil siempre, es el momento de elevar una oración a Dios por José Luis, por su esposa y sus dos hijos, y de pedirle perdón por tanta incoherencia y tanto pecado, y de darle gracias porque haya profesionales de la comunicación que llevan su coherencia hasta el extremo. También es hora de pedirle a Dios por los asesinos, para que toque su corazón y su cabeza y llegue cuanto antes la deseada paz al querido País Vasco. |