RetrocesoA&ONº 212/11-V-2000SumarioUsted tiene la palabraContinuar
Libros de interés
Éste es un libro prodigioso, maravilloso, precioso y todos los adjetivos que se le añadan son pocos. La editorial Fundamentos tuvo el acierto de recoger en estas 250 páginas los escritos de Federico Fellini sobre sí mismo, sobre su impresionante modo de vivir y concebir la vida a través del cine y sobre la realidad de nuestro tiempo.

El lector encontrará en él recuerdos y anécdotas inolvidables, y también explicación profunda y sencilla a la vez de cómo y por qué existen películas como La strada, La dolce vita, Las noches de Cabiria, Ocho y medio, Los clowns, Roma, Amarcord, etc… Ofrece, además, este libro una filmografía y bibliografía completa de un Federico Fellini que dice, por ejemplo: En mi trabajo, todo y nada es autobiográfico; yo soy una película; o Me gustaría nacer todos los días. En su carta a un sacerdote jesuita, que el lector de Alfa y Omega podrá encontrar, como testimonio, en la página 14 de este mismo número, explica Fellini la hondísima e irrenunciable raíz cristiana de su modo de ser, de vivir, y de hacer cine. Hay, por ejemplo, otra carta a un crítico marxista absolutamente reveladora. Merece la pena, en definitiva, y mucho, disfrutar gozosamente de este testimonio singular de un singular hombre y artista de nuestro tiempo.

Estas páginas, escritas, en los años 50, son una verdadera bocanada de oxígeno, hoy, medio siglo después. Víctor de la Serna inició una andadura por los caminos de España que, desafortunadamente, la muerte prematura truncó. Era un proyecto en el que su autor había puesto muchas ilusiones. La genialidad de estas crónicas viajeras radica en el trasfondo humano que destilan. Fueron publicadas en ABC, pero releer hoy lo peculiar de cada pueblo, ciudad o comarca, y el comentario que hace Víctor de la Serna con un impecable estilo periodístico, fresco y directo, es un auténtico placer. Muy pocos autores han acertado a calar tan bien como él en la trama menuda que forma el rico y variopinto tejido de España. Esta edición de Maeva aparece enriquecida, además, con unas preciosas ilustraciones de Gregorio Prieto, y de manera singular con un maravilloso prólogo escrito por Eugenio Montes, que es un tesoro de los pocos que quedan de cuando España era más ella misma. Lo define bien también, en la nota preliminar, Alfonso de la Serna: Una verdadera joya del menester de andar y contar. Con todo el nervio y la urgencia de un artículo periodístico, pero con toda la hondura del profundo amor a España y con la sensibilidad y el buen gusto de un literato de altura. Puede que fueran unas crónicas injustamente casi olvidadas, pero, desde luego, son unas inolvidables crónicas viajeras

M. A. V.