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Recordar a los testigos heroicos de la fe del siglo XX significa preparar el futuro, poniendo sólidas bases de la esperanza. Las nuevas generaciones tienen que saber lo que ha costado la fe que han recibido en herencia para recoger con gratitud la llama del Evangelio y con ella iluminar el nuevo siglo y el nuevo milenio.
Además, es importante subrayar que la celebración de esta tarde tendrá un carácter ecuménico: serán proclamados los testimonios de algunos cristianos de varias confesiones y comunidades eclesiales. Su valentía a la hora cargar con la cruz de Cristo pone de manifiesto de manera más evidente aún los factores de la división: el ecumenismo de los mártires es quizá el más convincente (cf. Tertio millennio adveniente, 37). El amor hasta el sacrificio purifica a las Iglesias de lo que puede frenar y detener el camino hacia la unidad plena. |