RetrocesoA&ONº 212/11-V-2000SumarioAqui y ahoraContinuar
Conclusiones del Congreso por la vida, celebrado en Granada
La vida humana, don fundamental
La vida humana es el primer don que hemos recibido y la base sobre la cual se edifican los otros dones de la persona. Se trata de una vida que encierra una dignidad singular: el hombre es criatura a imagen y semejanza de Dios.

- La ley natural es un válido punto de referencia para el diálogo social sobre la defensa de la vida con todos los hombres de buena voluntad. Muchas veces una minoría manipula con estadísticas la opinión pública, que en el fondo, en su mayoría, está en favor de la vida. En la situación actual urge ser consciente de que la despenalización del aborto, y eventualmente de la eutanasia, es fácilmente entendida por el pueblo como licitud moral de tales acciones. De ello se sigue la grave responsabilidad de los políticos y legisladores en la protección y promoción de los valores fundamentales, y en especial el de la vida. Se ha llegado a una situación en Europa en que la legislación se ha ido entrelazando en un tejido difícilmente desmontable en un breve período de tiempo. Pero es inmediatamente urgente detener la carrera hacia nuevos casos cada vez más permisivos, así como limitar los daños y disminuir los efectos negativos, allá donde sea conveniente.

- La diferenciación sexual entre hombre y mujer, que está en el mismo fundamento de la vida humana, ha sido querida por Dios. Es necesario plantear adecuadamente una educación sexual abierta a la vida. Urge frenar la tendencia a imponer desde instancias internacionales, como obligatorio, un tipo de legislación y educación en los valores sociales contrario a la familia y a la vida. Asistimos en Europa al intento de sustitución de la familia fundada en el matrimonio por diversos tipos de uniones de hecho, incluidas las homosexuales, que están en contraste con la ley natural.

- El matrimonio es la institución natural en que se trasmite la vida. Sólo así se salvaguarda el derecho del hijo a ser engendrado, recibido, amado y educado en una familia a la que él aporta una nueva dimensión que enriquece a los esposos en el amor conyugal, y por tanto a la familia y a la sociedad. Las propiedades esenciales de la institución del amor conyugal se encuentran inscritas en la misma naturaleza humana. El amor en el matrimonio es fecundo. Nuestras organizaciones son conscientes de que la separación de vida sexual y de transmisión de la vida deforma el sentido de la vida sexual y de la diferencia de los sexos. La trivialización de la vida sexual está en la raíz de las frecuentes crisis matrimoniales, a la vez que ha
traído consigo una terrible caída de la natalidad, especialmente acusada en nuestros países europeos de profundas raíces cristianas. Consecuentemente, el hijo deja de ser acogido por sí mismo y se reduce a objeto de deseo egoísta, con todas las limitaciones que tal deseo implica. Deseamos que los Gobiernos europeos desarrollen políticas de ayuda a las familias, que hagan posible su crecimiento. Los aspectos fiscales deberían ser más tenidos en cuenta.

- El embrión humano es, desde el primer momento, persona dotada de una singularidad ya constatada por los biólogos. Por tanto, el embrión es persona desde la concepción, sujeto de derecho, y primordialmente del derecho natural a la vida, lo cual debe ser reconocido por el ordenamiento legal. Negar este deber del ordenamiento jurídico es arbitrario. Nuestros Movimientos por la Vida quieren sensibilizar al conjunto de la sociedad sobre el hecho de que el aborto no es una injusticia contra la persona humana entre otras muchas, sino la más grave, en cuanto que se ejercita contra la persona humana más inocente y más indefensa: el embrión desde su misma concepción. Ni la propia madre ni los médicos tienen el derecho de disponer de la vida, y menos aún de la vida de una persona distinta de ellos. Cuando de algún modo se legaliza el aborto, se abre la puerta a cualquier otra excepción, como la eliminación del discapacitado o del anciano.

- La eutanasia es también gravemente ilícita. En todas sus formas constituye un homicidio e infringe el precepto divino no matarás. Incluso cuando es pedida por un paciente, sigue siendo una inmoral cooperación directa a un suicidio. El hombre no pierde su dignidad en el sufrimiento ni en el ocaso de su ancianidad. Queremos ayudar a los enfermos a vencer la tentación de la desesperanza. En esto consiste la verdadera compasión. Es una fuerte actitud egoísta que el entorno del enfermo sugiera su eutanasia, para librarse así de las incomodidades que para ellos significa. Los médicos y todos los demás profesionales tienen el deber de colaborar para alcanzar la salud del enfermo y, cuando ésta ya no es posible, al menos aliviar el sufrimiento. Las curas paliativas, evitando el peligro del encarnizamiento terapéutico, son muestra de verdadera misericordia y respeto para con el enfermo terminal, y su calidad debería ser promovida mucho más que en la actualidad. Nunca pueden ponerse al servicio de la muerte.

- Estos motivos inspirados en la dignidad del ser humano impulsan a nuestros Movimientos por la Vida al compromiso en el servicio a la vida humana, y por tanto, a denunciar los múltiples y graves atentados actuales que se comenten contra la misma: La situación de hambre y miseria en que se vive todavía en extensas zonas del planeta, la guerra y el genocidio que siguen vulnerando la dignidad humana. Deben preverse urgentemente leyes que protegan la vida humana de experiencias inadmisibles, tales como la utilización de embriones, para fines experimentales, comerciales o terapéuticos (en este caso, cuando es en perjuicio de ellos mismos), la reducción embrionaria, el eugenismo prenatal, la clonación humana. Advertimos también de los efectos abortivos de algunas técnicas presentadas como anticonceptivas, y de la interesada utilización del término pre-embrión para justificar prácticas abortivas. Los recientes desarrollos en el campo de las biotecnologías nos preocupan, como la existencia de embriones congelados, grave problema causado por la fecundación artificial y señal de grave falta de responsabilidad y sensibilidad ante la vida humana. La combinación de estas técnicas con las técnicas de clonación (la llamada por los expertos clonación terapéutica) supone una grave violación del derecho a la vida de toda persona humana que el embrión posee.

- Manifestamos nuestra gratitud a Juan Pablo II por su infatigable servicio en favor de la vida humana. Vemos con especial simpatía la celebración del Día del niño por nacer en todo el continente europeo. Sugerimos la conveniencia de unir dicha Jornada a la celebración, por parte de la Iglesia católica, de la solemnidad de la Encarnación del Señor, 25 de marzo, día en que el Hijo de Dios se hizo hombre en el seno de la Virgen.