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Coronación de La Paloma
La imagen de la Virgen de la Paloma llegó a nosotros de un modo inesperado. Hace más de 200 años, en la calle de La Paloma, una mujer se fijó en unos chicos que jugaban con un lienzo. Ese lienzo, que contenía una imagen de la Virgen de la Soledad, tiene hoy día tanta historia como devoción. La muy madrileña imagen de la Virgen de la Paloma será coronada este sábado 27 de mayo por el cardenal arzobispo de Madrid. Vino de la cotidianidad y alguien supo mirar para verla
Ahora más que nunca la Virgen de la Paloma se hace noticia en la Iglesia madrileña. El próximo 27 de mayo, a las 8 de la tarde y en la plaza de la Virgen de la Paloma, tendrá lugar la coronación canónica de su imagen, una celebración que se incluye dentro de los actos del Año Jubilar 2000. La celebración estará presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio Rouco Varela.

Corría el año 1787 en Madrid. Doña Isabel Tintero, una mujer que vivía en la calle de La Paloma, se encontró un buen día a unos niños que jugaban en la calle con un lienzo de la Virgen de la Soledad. Los pequeños habían tomado la pintura por un juguete. Isabel Tintero logró arrebatársela y la hizo retocar, colocándola en el portal de su misma casa. Probablemente, no se hacía una idea de la devoción que despertaría con el paso del tiempo. Unos años más tarde, en 1796, se levantó una capilla que se convertiría en templo en 1912.

La historia del lienzo es bien conocida. Sin embargo, las preguntas de cómo llegó hasta allí, quién fue su autor o cuándo fue creado asaltan a cada momento a los interesados en conocer el pasado de la venerada imagen de la Virgen de la Paloma. La teoría más antigua es la que sostuvo en 1943 Antonio Velasco Zarzo, cronista de la Villa. Decía que la Paloma era el vivo retrato de una monjita profesa en un convento de Burgos a mediados del siglo XVI, que habría sido beatificada. Alonso Cano realizó siete lienzos de la Vida de la Virgen, que hoy constituyen una de las piezas maestras de su obra. Se cree que dentro de esa serie se encontraría también la imagen de la Virgen de la Soledad que se venera en la catedral de Granada, y que es idéntica a la de Nuestra Señora de la Soledad de la Paloma: túnica blanca, manto negro cubriendo la toca y los hombros, rostro inclinado, manos cruzadas y un rosario ruso.

Fue un breve instante de tiempo el que trajo a la Virgen de la Paloma a los fieles. Un momento que se llenó de significado. Y de ese instante eterno surge hoy la coronación en la parroquia de San Pedro el Real, donde se encuentra el lienzo. Sólo era un segundo en el que una mujer, cuyo cuerpo descansa hoy a los pies de su Virgen, se fijó en unos niños de la calle. Como los que hoy recorren las calles de la misma gran ciudad. ¡Quién iba a decir que una escena tan cotidiana podría esconder tantas palabras, tanto amor!

A. Llamas Palacios